La actitud de algunos empresarios

Después de leer el post de Remo de ayer sobre el síndrome del asesor quemado y dejando bien claro que no soy yo la asesora de la que habla en el post, sólo quiero refrendar punto por punto lo que aparece en dicho post.

Es realmente complicado hablar de mejorar la competitividad, de la especialización de las empresas, de aumentar la productividad, cuando muchos empresarios se preocupan más de si mañana va a llover y no pueden navegar o jugar al golf, que de su propio negocio. Es redundar en temas ya tratados como la falta de profesionalidad o que la gestión es la asignatura pendiente de las empresas de este país, pero, tristemente, con la actitud de algunos de estos empresarios no se puede ir a ningún lado.

El pasado mes de diciembre, le preparamos una estimación a un profesional-autónomo y le avisamos de que, con los números que teníamos, la declaración de la renta le saldría a pagar unos 9.000 euros y que podría ser conveniente que hiciera una amortización parcial de su hipoteca o hiciera una aportación a un plan de pensiones, para rebajar la cantidad a pagar.

Se lo dijimos por teléfono y le mandamos un e-mail, no hizo ni caso, llegó el mes de junio y tuvo que pagar los 9.000 euros, puso el grito en el cielo, “¿cómo puede ser esto?”, “¿por qué no le avisamos antes?”, cuando le comentamos que le habíamos llamado y le mostramos el e-mail que le enviamos, de repente, sufrió un ataque de amnesia.

Un administrador de una sociedad limitada llegó ayer, es decir el penúltimo día, al despacho con ¡¡una bolsa del supermercado!! llena de albaranes, facturas emitidas, recibidas, tickets de gastos, ... todo mezclado, con facturas emitidas duplicadas y hasta triplicadas y diciendo… “¿no me saldrá a pagar verdad?”, me dieron ganas de decir “pues así, al peso, yo calculo que pagarás unos mil euros”.

Por supuesto, no es la gran mayoría, pero el nivel medio del pequeño empresario es muy, muy bajo. No se trata de ser una lumbrera, ni de ser un experto, se trata, primero de hacer caso a quien te aconseja. Segundo, de llevar un control, aunque sea mínimo de tu negocio, separar las facturar, ordenarlas, no duplicarlas ni triplicarlas, saber lo que pagas y cuando lo pagas, cosas tan básicas que hasta da verguenza hablar de ellas.

Nos encomendaremos al santo de las causas imposibles para que estos empresarios entren en razón, asuman la direción de sus negocios y, más adelante, hablaremos de productividad, de competitividad y de las demás cosas. A todo esto, quedan unas pocas horas para que acabe el plazo de presentación de este trimestre y todavía tiene que venir gente con su bolsa del supermercado.

En Pymes y Autónomos | Cuando se hace una mala gestión, el efecto Maradona
Imagen | sauceb

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