Comisiones no son sinónimo de corrupción

Como he dicho en otras ocasiones me críe en el seno de una familia donde una empresa era el núcleo en el que se movía toda la familia, un movimiento que iba centralizado en la figura de mi abuelo, eso más allá de otras consideraciones que en esta misma tribuna ya he efectuado por medio de otros artículos me llevo a ver una realidad, que hoy aun no logro entender.

Mi abuelo, la figura principal de todo el tinglado familiar siempre me quiso enseñar e inculcar que nunca jamás debía aceptar comisiones de ningún contratista, de ningún intermediario, vamos de nadie, pues eso (según decía él) podía hacerme perder la independencia e incluso llevarme a corromper. Ya me perdonará mi abuelo ya fallecido y por el que sentía mi más absoluta admiración, pero en eso no puedo estar ni estoy nada de acuerdo con él, pues no entiendo que un empresario no pueda ofrecer o cobrar comisiones en algunos casos sin que por ello tenga que incurrir inexorablemente en algo ilegal, o que como mínimo sea ya de por si mal visto.

Si hablamos del ámbito privado la cosa según mi parecer esta bien clara, cada uno es libre de ofrecerse al mejor postor si con ello consigue sus objetivos, igual que cada uno es libre de ofrecerse para ser el mejor postor u ofrecerse para intentar agasajar a la otra parte para intentarla convencer de sus propósitos (por supuesto siempre lícitos y una vez más no promuevo ninguno que no lo sea), pues ello no entra en nada más que en la esfera privada donde cada uno se compra y vende tal y como le viene en gana.

Ahora bien, la cosa difiere para la sociedad cuando se trata de la esfera publica, entonces no se entiende que una empresa privada intente posicionarse mejor que otra o no se entiende que se pretendan mantener buenas relaciones entre las empresas y la esfera de poder. Ya me perdonaran y se que lo que voy a decir escocerá a más de uno y que puede resultar polémico, pero no entiendo el porque.

Según mi parecer la esfera publica en relación con la contratación privada no difiere de cualquier relación comercial, por ello veo licito que cualquier empresario en disposición de conseguir un cliente, intente darle a este el mejor trato y utilizar todas las herramientas (licitas) que estén a su alcance para ser él el contratado.

Nunca entenderé porque la gente se pone las manos en la cabeza cuando sale que no se quien a cobrado tal comisión por poner en contacto a tal con fulano de cual, que mira por donde es político de tal lugar. Reitero que no estoy defendiendo ninguna practica ilegal (al contrario la practica ilegal, a no ser que se cambie la ley, debe de ser perseguida y penada) y cada uno es responsable de actuar en un marco de plena legalidad, pero eso no quita que siga sin entender lo malo de muchas de esas situaciones.

¿Que hay de malo en establecer contactos profesionales?, ¿que hay de malo en cuidar a nuestros clientes?, ¿que hay de malo en hacer por ejemplo una obra y de nuestro bolsillo pagar comisiones o hacer obsequios a quienes nos han ayudado a conseguirla (siempre que esa forma de ayuda no sea delito según la legislación vigente y aplicable, faltaría más), máxime cuando ni eso encarece el precio, ni se deja de hacer la obra, ni perjudica a nadie?

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