Cestas navideñas y cenas de empresa

No voy a entrar en la tentación que me corre por dentro de ironizar sobre el peligro de regalar cestas navideñas a los empleados, clientes o demás por el peligro de que nos envíen a las fuerzas de seguridad para paralizar tan perversa actividad por si con unos inocentes turroncitos queremos comprar o sobornar al agraciado, aquí quiero entrar a valorar otros detalles de estos típicos presentes, y también de las cenas de navidad.

Centrando el tema en las cestas navideñas que comúnmente las empresas han realizado a sus empleados, y en las típicas cenas de navidad que las empresas realizan estos días quiero advertir de dos peligros: de las habladurías que pueden dar de si las cestas, y de las posibilidades de desmadre en las cenas. Y digo esto, porque es en tiempos de crisis y en general en estos últimos años que las opíparas cestas de antaño están pasando cada vez a mejor vida y cada vez son menos habituales y en muchos casos se sustituyen por cajas más pequeñas, pequeños presentes o lo que sea, y esto que es una acción lógica y normal y que entra dentro de la libertad del que regala, puede generar mal ambiente en la empresa.

Y es que me indigna, y considero lo último que encima de que una empresa regala voluntariamente lo que le plazca, y a modo de detalle, posteriormente se escuchen habladurías entre los empleados quejándose de lo tacaños, de lo mal que les han regalado, ¡para eso es mejor no regalar nada y fin del problema!. Hace años que no trabajo para ninguna empresa, hace años que no recibo regalos de empleadores, pero en el pasado jamás se me ocurrió criticar un regalo que me hiciesen, una cosa es pensar por dentro que este o aquel, que tal o cual podría haberte regalado más o mejor, o que si trabajas en una empresa está se hubiese estirado más, pero de ahí a que se escuchen cuchicheos y quejas medía un trecho.

Respecto a las cenas de navidad solo un aviso a navegantes: mucho cuidado con las grandes borracheras o desmadres de esa noche, pueden lastrar la reputación de más de uno. Que nadie se engañe, va a una reunión de negocios, a una cena de trabajo, aunque la disfracen de cena festiva, no va a una noche de desmadre y fiesta, el que vaya con esta percepción puede terminar con serios problemas, tanto de imagen, como de escarceos sexuales de los que se arrepentirá a la mañana siguiente y muchas otras consecuencias. Así, que si uno quiere emborracharse y otras cosas, mejor esperar a perder de vista a los de su empresa y entones empezar su auténtica y privada fiesta.

En Pymes y autónomos | Ah,¿pero este año hay cena de navidad? Imagen | valderrama

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