
La conductora de transporte internacional cuenta cómo reparte sus días en casa, en un oficio donde el reglamento europeo exige a las empresas ofrecer a sus asalariados volver al menos cada cuatro semanas
Miriam, conductora de camión en rutas internacionales, cuenta en su perfil de TikTok que pasa “entre 22 y 24 días fuera trabajando”. Al volver a casa le quedan tres o cuatro días, “con suerte” si es temporada baja; en temporada alta pueden quedarse en dos. Con ese margen quiere ver a sus amigos y descansar, pero también tiene que dejar preparado el siguiente viaje, y eso “se complica un poco”.
La preparación empieza en el camino de vuelta, cuando aprovecha para comprar en el supermercado. Cocina unas 40 viandas para unas tres semanas, las congela y las guarda en una nevera de 55 litros instalada en el camión. A bordo, asegura, “lo único que cocino en el camión son tortitas”.
Conducir es solo una parte del oficio: hay entregas, tiempos de espera, documentación, cuidado del vehículo y carga y descarga. Y una dificultad que ella destaca: encontrar dónde ducharse.
A quien quiera dedicarse a esto, sobre todo si es mujer, le recomienda estudiar inglés, algo “casi obligatorio” porque “te pueden mandar a Francia, Alemania, Polonia, Irlanda”. Ella misma pensaba que era “demasiado difícil”, que no iba a poder, “pero lo logré”.
¿Cuántos días puede pasar un camionero sin volver a casa?
El Reglamento (CE) 561/2006 hace que se sepa cómo se conduce: nueve horas al día, ampliables a diez dos veces por semana, con un tope de 56 horas semanales y 90 en dos semanas consecutivas.
Hay una parte que ese texto no acababa de regular en cuanto a cuánto tiempo puede pasar un conductor lejos de casa. Ese es un hueco que cubrió el Reglamento (UE) 2020/1054 con el apartado 8 bis del artículo 8: la empresa de transporte debe organizar el trabajo para que, “en cada período de cuatro semanas consecutivas”, el conductor pueda volver bien al centro de operaciones donde tiene su base o directamente a su casa y así poder disfrutar de un descanso semanal normal, o de uno de más de 45 horas que compense uno reducido.
Si quien está conduciendo encadena dos descansos semanales reducidos, el regreso tiene que ser posible antes de ese descanso compensatorio. Algo que la empresa debe cumplir es el hecho de documentar cómo cumple y guardarlo para las autoridades.
La norma no fija un máximo de días fuera, sino una obligación de ofrecer el regreso en ese plazo, que en la práctica sitúa el tope en torno a las cuatro semanas para los asalariados. Sumando sus cifras, los ciclos de Miriam duran entre 24 y 28 días: caben en el plazo, aunque casi sin holgura.
Hay que tener claro que la obligación recae sobre la empresa y, según la guía de la CETM sobre las aclaraciones de la Comisión Europea, únicamente es para aquellos conductores que sean asalariados, no para los autónomos. En el caso de Miriam, no sabemos realmente si trabaja por cuenta ajena o propia, así que tampoco está claro cuál es la norma aplicable.
Las 45 horas de descanso no pueden pasarse en la cabina
La misma reforma de la que hemos hablado también cambió dónde se descansa. El apartado 8 del artículo 8 prohíbe explícitamente tomar en el vehículo el descanso semanal normal (45 horas o más) y el compensatorio: se deben pasar en “un alojamiento apropiado y adaptado para ambos sexos” con instalaciones para dormir y sanitarias, y, algo relevante, es que los gastos corren a cargo del empresario.
Eso sí, los descansos diarios y los semanales reducidos sí pueden tomarse a bordo si el conductor lo elige y el camión está equipado para ello, además de estar estacionado en un lugar adecuado.
Todo descanso semanal reducido, además, se compensa antes de que acabe la tercera semana siguiente. De esta forma, en una ruta de 24 días, la cabina vale para dormir entre jornadas, pero no para el descanso largo.
¿Dónde puede ducharse un camionero en ruta?
La dificultad que señala Miriam tiene cifras en el informe de la Comisión Europea de noviembre de 2025 sobre las instalaciones de descanso: solo 4.943 plazas de aparcamiento están certificadas con los estándares europeos, de unas 380.000 estimadas en la UE (el 1,3 %).
El déficit de plazas certificadas es de 390.057 sobre una demanda de unas 395.000, y la Comisión lo sitúa en 483.000 para 2040. La certificación obliga a algo concreto: el Reglamento Delegado (UE) 2022/1012 exige “aseos y duchas separados” para usuarios y usuarias, con agua caliente. Fuera de esas plazas puede haber duchas o no, pero nada lo asegura. Y el 52 % de los encuestados para el informe considera sucias las instalaciones de los aparcamientos en general.
En España, la Región de Murcia empezó el 23 de septiembre las obras de un aparcamiento para 261 camiones en Molina de Segura, con aseos, duchas y certificación de nivel oro, y una inversión de 14,4 millones de euros, 5 de ellos de fondos europeos del proyecto Safe4trucks. Todavía no hay fecha de apertura publicada.
El informe de la Comisión apunta además a un posible cambio, condicionado a una revisión amplia del reglamento: permitir que los conductores tomen el descanso semanal normal en la cabina si el vehículo está equipado y aparcado en un área certificada de alta calidad. De momento no hay fecha ni propuesta formal localizada.
Imágenes | TikTok con edición
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