Condiciones básicas para desarrollar el trabajo en equipo

El trabajo en equipo busca la colaboración de todas las partes implicadas en un proceso. Como toda actividad en la que intervienen distintas personas, el trabajo en equipo reviste una enorme complejidad por los distintos intereses individuales de las personas que lo componen, las diferentes personalidades, aptitudes, etc. El éxito de la tarea a desarrollar por el equipo depende tanto de la resolución de los problemas externos e internos como de una acertada toma de decisiones a todos los niveles.

A la hora de poder planificar y desarrollar un buen trabajo en equipo debemos tener en cuenta ciertas condiciones básicas que debemos considerar y que, si bien es imposible en todos los casos que se cumplan al 100%, habrá que controlar y favorecer por el bien común.

La confianza es el primer factor básico en la creación de un equipo. La confianza se basa, en primer lugar, en las expectativas de que la otra persona actuará de un cierto modo y en asumir el riesgo de que esa persona actue de la manera prevista.

Lo siguiente a tener en cuenta es la comunicación, la comunicación es el canal a través del cual fluye la confianza. Pero es necesario que esa comunicación sea de calidad ya que una mala comunicación es fuente de problemas, aunque no sea de manera intencionada. Se hace necesario establecer los canales adecuados e implicar a las personas en cuidar que la comunicación se haga de manera conveniente.

El tercer factor es el apoyo mutuo, que responde a la combinación de los dos anteriores y que introduce el concepto de reciprocidad. Tanto la confianza como la comunicación han de ser bidireccionales y además deben completarse con hacer concesiones, trabajos o sacrificios que van más allá del interés individual, actuando con generosidad y espíritu de servicio a los demás.

Se hace necesaria la comprensión e identificación de las personas con los objetivos de la organización. Esos objetivos son la unidad de acción del equipo, por eso es imprescindible que los componentes del equipo los comprendan y los hagan suyos.

En todos lo equipos surgen roces y malentendidos que, si no se solucionan, influyen en la confianza, en la comunicación y en el apoyo mutuo. Esto suele originarse en la diversidad de puntos de vista de los componentes del equipo, pero precisamente esa diversidad es lo que suele dar valor al equipo. Por eso se deben abordar los desacuerdos para evitar que se convierten en enfrentamientos, es conveniente, incluso, diseñar procedimientos para las situaciones de crisis que ayuden a dar solución a estas situaciones dentro de la propia dinámica del grupo.

Diseñar un buen funcionamiento de la labor del equipo desde la dirección del mismo. Al igual que en el caso anterior, la dirección del equipo debe establecer un sistema que permita trabajar al equipo. Debe utilizar una estrategia integradora de los componentes y unos procedimientos que permitan conducir al grupo hacia los objetivos marcados, pero no debe ser un sistema rígido ya que no debemos olvidar que la potencia del grupo radica en la diversidad del mismo.

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