Reforma laboral: el pago de la indemnización por despido aplicando el modelo austriaco

Se acerca el momento de poner sobre la mesa las propuestas o medidas con las que se intentará la tan comentada reforma del mercado laboral español. Una de las medidas que se han planteado para su discusión es adoptar el modelo austriaco en lo referente al pago de las indemnización por despido.

El modelo austríaco consiste en que se va aportando la parte correspondiente a la indemnización por despido de forma mensual y se ingresa en una cuenta que dispone la empresa. En el momento en el que el trabajador sea despedido, éste puede disponer de todos los ingresos de dicha cuenta de la misma manera que aquí en España recibe la indemnización por despido.

Si el trabajador no es despedido y se va a otra empresa, éste puede llevarse la cantidad acumulada en la cuenta y de la misma manera la nueva compañía le realizará aportaciones. En caso de que el trabajador se jubile teniendo dinero en la cuenta de indemnizaciones, este dinero complementará la prestación de jubilación.

Aunque todavía no se ha concretado cómo sería este modelo en España, la indemnización dejaría de suponer un sobrecoste para la empresa en un momento puntual para pasar a ser un gasto más en el factor trabajo de la empresa.

Sería como el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), mantenido con cotizaciones sociales, aunque de forma individual. También sería un sistema parecido a las aportaciones voluntarias a fondos de pensiones privados que hacen las empresas.

Es una idea que se puede materializar de varias formas y que podría suponer, combinada con una nueva regulación en materia de contratos e indemnizaciones, un sistema menos gravoso para las empresas al ir prorrateando el gasto y sería también una manera de relativizar el debate sobre los días de indemnización por despido

Otra cuestión es cómo administrar esas cuentas, podría hacerse a través de un órgano similar al Fogasa, hacerlo a través de entidades privadas, como los fondos de pensiones o que sean las propias empresas las que las gestionen.

Y la cuestión más importante es cómo poner en marcha este fondo. De qué manera y quién aportaría el dinero necesario para crear este fondo. Teniendo en cuenta que la puesta en funcionamiento de este sistema necesitaría de una dotación económica inicial, uno de los aspectos más importantes antes de aprobar este sistema es ver de donde saldrían esos fondos iniciales.

El modelo sería bueno, las empresas solucionaría la carga económica que supone el desembolso de la indemnización y se podría solucionar, de paso, la controversia sobre si veinte, treinta y tres o cuarenta y cinco días de indemnización por año trabajado ya que el prorrateo de la aportación de la indemnización, diluye la trascendencia de decidirse por uno u otro periodo para realizar el cálculo. El trabajador se aseguraría el cobro de la indemnización y se evitaría, como está pasando con mayor frecuencia ultimamente, recurir al Fogasa y la merma correspondiente en la cantidad recibida.

El principal problema es la viabilidad de esta medida en estos momentos. El obstáculo principal es esa dotación económica inicial necesaria para poner el sistema en funcionamiento, ¿quién aporta esos fondos? Es impensable, desde mi punto de vista que el Estado se haga cargo de esa dotación, justamente ahora que se está insistiendo en tomar medidas para rebajar el déficit, no podemos pretender que ese dinero salga de las arcas públicas.

¿Podrían las empresas hacer un esfuerzo para contribuir a esa aportación? Lo dudo mucho. Si se utilizara el excedente de la Seguridad Social podríamos poner en peligro, a corto-medio plazo, el sistema de pensiones. Buena medida pero, en mi opinión de muy difícil aplicación.

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