Hacienda es también un follower de los influencers: les vigila allá donde viven. Así deben tributar en IAE y en IRPF y cómo no fallar en la Renta

Sergio Delgado

Editor

Subes un vídeo, haces un unboxing, te mandan productos o cobras por una colaboración. Puedes creer que todo queda en eso, en un hobby económicamente ventajoso que llevas a cabo gracias a las redes sociales. Pero no.

Hacienda también está ahí. No comenta, no comparte ni te da likes. Pero registra cada uno de tus movimientos. Y ojo, cada vez con más precisión ante el aumento en el número de influencers. Según un estudio elaborado por IAB Spain y Primetag, hay cerca de 300.000.

Una cosa debes tener muy clara: y es que, cada pago, cada transferencia y cada interacción económica deja rastro. Porque tanto plataformas, como bancos y sistemas internacionales cruzan ya datos que terminan en la Agencia Tributaria.

Si eres un autónomo que se dedica profesionalmente a ser influencer, generas ingresos y claro, eso le interesa a Hacienda.

El borrador ya no es tu mejor aliado

Durante años, la enorme mayoría de los contribuyentes han resuelto su declaración confirmando el borrador de la renta. Sin embargo, este modelo ha quedado obsoleto para quienes tienen ingresos digitales.

La Agencia Tributaria dispone cada vez de más información, pero no siempre está completa. Ingresos procedentes de colaboraciones, pagos en especie, cuentas en el extranjero o criptomonedas suelen quedar fuera de ese primer documento o borrador.

Así que si eres influencer, esa responsabilidad de incluirlos es tuya. No hacerlo puede implicar regularizaciones posteriores con recargos que van del 50% al 150% de la cantidad no declarada.

Que ingreses por neobancos no es sinónimo de invisibilidad

Las cuentas en neobancos se han popularizado de forma destacada en los últimos años gracias a su facilidad de uso. De hecho, solo en España, ya cuentan con unos 12 millones de clientes.

Algunos influencers pueden llegar a pensar de forma equivocada que Hacienda no tiene acceso a dicha información.

España participa en sistemas de intercambio automático de datos financieros. Esto significa que cualquier cuenta en entidades europeas es reportada a la Agencia Tributaria si el titular es residente fiscal en España.

Además, muchos de estos servicios ofrecen remuneración por saldo o cashback. Estos ingresos deben declararse y, al no llevar retención previa, se tributan íntegramente en la renta.

Si el saldo en el extranjero o ciertos activos supera los 50.000 euros, entra en juego la obligación de presentar modelos informativos adicionales. Omitirlos puede derivar en sanciones elevadas, incluso sin deuda tributaria.

Cuándo un influencer debe darse de alta como autónomo y cuándo no

Crear contenido ya no es una afición desde el punto de vista fiscal. Si existe intención de obtener ingresos, Hacienda lo considera una actividad económica.

Esto implica darse de alta en el epígrafe correspondiente del IAE, en concreto en el epígrafe 961.1. Aunque la mayoría de creadores no pagan este impuesto por no superar el millón de euros de facturación, el alta sigue siendo obligatoria.

En el IRPF, todos los ingresos tributan como actividad económica, con tipos progresivos que pueden alcanzar el 47%. Además, cuando se trabaja con marcas, es necesario emitir facturas con IVA incluido en la mayoría de los casos.

Pero ojo, no todos los creadores están obligados a darse de alta como autónomos. Existe un criterio basado en el nivel de ingresos, especialmente si no se supera el salario mínimo interprofesional.

Sin embargo, cuando la actividad es habitual y genera ingresos recurrentes, el alta se vuelve obligatoria. Esto implica el pago de una cuota mensual que depende de la base de cotización.

Un error es pensar que los regalos no tributan

Uno de los fallos más habituales es no declarar productos o servicios recibidos. Para Hacienda, no son regalos: son pagos en especie.

Si una marca envía un producto o financia un viaje a cambio de visibilidad, ese valor debe incluirse como ingreso. El criterio es el valor de mercado.

Este punto es especialmente delicado porque la actividad del influencer es pública. Si no se declara, la Agencia Tributaria puede detectarlo fácilmente y exigir el pago del impuesto correspondiente, junto a intereses y sanciones.

Cómo reducir la factura fiscal de forma legal

Como cualquier profesional, los creadores pueden deducir gastos relacionados con su actividad. Equipos, software, material audiovisual o campañas publicitarias son algunos ejemplos.

Estos gastos no se restan de golpe, sino mediante amortización. Los porcentajes habituales oscilan entre el 20% y el 33% anual, dependiendo del tipo de activo.

También es posible deducir parte de los suministros si se trabaja desde casa, aplicando un porcentaje sobre el espacio destinado a la actividad. Otros gastos, como dietas, son deducibles si cumplen ciertos requisitos.

Un punto clave es la exclusividad. Para deducir elementos como el teléfono móvil, el influencer debe utilizarlo únicamente para la actividad profesional.

El IVA, el impuesto que no puedes ignorar

Además del IRPF, los influencers están sujetos al IVA. En general, deben aplicar un 21% en sus facturas y presentar declaraciones trimestrales.

El funcionamiento es sencillo: se ingresa el IVA cobrado a clientes descontando el soportado en gastos. Una mala gestión puede generar diferencias que acaben en inspección.

En resumidas cuentas, un influencer con ciertas ganancias es ya todo un profesional. Y detrás de esos reels y stories, existe la obligación de rendir cuentas con la Agencia Tributaria.

Imágenes | Pixabay

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