Facturas falsas ¿quién estafa a quién?


Sobre sistemas cómo nos pueden robar o estafar en las empresas hemos hablado varias veces y al hilo de una noticia que ha saltado en un medio de comunicación me he acordado de una historia muy similar sobre malas artes empresariales.

En primer lugar la noticia. Un hotel denuncia a su gerente por la llevanza de contabilidad falsa. El modus operandi denunciado, el típico cuando hablamos de clientes particulares. Se emiten facturas oficiales por los importes reales, y se contabilizan y emiten facturas fiscales por importes inferiores.

Como estos particulares no tienen obligación formal de comunicar a Hacienda estas compras, nadie sabe en un principio cuáles son los importes realmente cobrados y suceptibles de declaración y si la gerente lleva doble contabilidad, se puede embolsar unos (pocos) muchos euros a costa de este mecanismo ilícito. Pero ni todo es blanco ni negro, porque este mismo mecanismo sirve para defraudar a Hacienda y podemos pasarle la pelota al gerente sin que sepa por donde le vienen los tiros. Veamos un caso real.

Hace unos años, en una empresa de servicios de mantenimientos varios a comunidades de propietarios, puso en práctica un mecanismo similar al descrito, en donde los accionistas de la empresa se embolsaban importantes cantidades en dinero negro. Ejemplo, presupuesto de 10.000 + IVA para un determinado arreglo. Se acepta por la comunidad de propietarios, se ejecuta y se factura y se cobran 11.160 euros. Habilidosamente, una parte se pide en efectivo o en talones al portador, para evitar movimientos molestos en cuentas corrientes.

En simultáneo a la finalización, se contabiliza una factura por 6.000 euros + IVA y se declara este importe en IVA y sociedades. Se generan unos 4.200 euros en dinero negro, los cuales permanecen opacos para hacienda. Hasta que alguién se cabrea, se entera y te denuncia ante la AEAT.

Cuando sucedió este extremo, los accionistas de la empresa, que eran perfectamente conscientes de todos los mecanismos que se habían llevado a cabo, para evitar responsabilidades fiscales y penales frente a la AEAT, denunciaron al gerente de delegación, se lo quitaron de enmedio mediante despido procedente y además le reclamaron unos 450.000 euros, que eran las cifras que estaba barajando la AEAT.

En este caso, el gerente optó por solucionar el entuerto de manera amistosa, cogiendo una 9 milímetros y metiéndosela en la boca al máximo accionista, el cual retiró la denuncia automáticamente, pero no en todos los casos se puede actuar así. Cuando hablamos muchas veces de cumplir las normas existentes, es preferible llevarlo todo a rajatabla o cubrirnos muy bien las espaldas si caminamos por el lado izquierdo de la línea difusa de la legalidad fiscal y mercantil. Aviso a mandos intermedios y gerentes incautos de la selva empresarial.

Vía | Ideal
En Pymes y Autónomos | Protección judicial a los hurtos en los comercios, Siete formas de que te roben en la empresa

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