La Justicia frena a la IA: los autónomos podrían tener que readmitir e indemnizar a empleados despedidos por algoritmos

Ia Despidos Tribunales
  • El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial contempla para determinados incumplimientos multas que pueden alcanzar los 15 millones de euros o el 3% de la facturación global.

  • Meta ya ha sido acusada de usarla para seleccionar a los trabajadores de baja o efectuar 8.000 despidos.

Sergio Delgado

Editor

A estas alturas, nadie duda de cómo la inteligencia artificial está ganando terreno en las empresas y en todos y en cada uno de los departamentos que las componen. Y claro, el de Recursos Humanos no podía ser menos.

Sin embargo, la Audiencia Nacional ya ha dictado una sentencia que marca límites sobre la utilización de sistemas automatizados en la organización del trabajo. Es la 101/2026, de 4 de julio, que condenó a una empresa de call center por no facilitar información suficiente sobre el funcionamiento de un algoritmo utilizado para distribuir turnos, libranzas y descansos.

Pero, ¿podría una IA despedir a empleados? Ya está pasando. El pasado mes de julio, Meta ya fue acusada de usarla para seleccionar a los trabajadores de baja o permiso para realizar hasta 8.000 despidos.

Y es que, las evaluaciones automatizadas permiten analizar productividad, ventas, tiempos de conexión, asistencia, geolocalización o cumplimiento de objetivos. Entonces, ¿son justos estos resultados para extinguir un contrato sin una verdadera intervención humana? La cosa puede acabar ante los tribunales.

La supervisión humana tendrá que poder demostrarse

Uno de los principales riesgos aparece cuando una empresa justifica un despido por bajo rendimiento, pero no concreta los hechos que llevaron a esa decisión. Las puntuaciones internas, clasificaciones de empleados y evaluaciones generadas automáticamente pueden convertirse en elementos relevantes durante una impugnación.

También podría levantar sospechas que el responsable encargado de comunicar el cese sea incapaz de explicar cómo se determinó ese supuesto bajo rendimiento, que varios trabajadores reciban cartas prácticamente idénticas o que la empresa desconozca el origen de los datos utilizados.

El trabajador no tendría necesariamente que identificar técnicamente el programa empleado. Podría resultar suficiente acreditar que existió una puntuación o evaluación automatizada desconocida y que no hubo una supervisión humana efectiva.

Precisamente ahí estará una de las claves. No bastaría con que un responsable firme posteriormente una decisión generada por una máquina. La intervención humana tendría que ser real, producirse durante el proceso y poder demostrarse posteriormente.

Contratar un programa externo no elimina la responsabilidad

Otro aspecto importante para autónomos y pymes es la utilización de programas desarrollados por terceros. Haber contratado la tecnología a un proveedor especializado no traslada automáticamente a éste la responsabilidad laboral frente al empleado.

Cuando un sistema analiza rendimiento, comportamiento o asistencia y su valoración desemboca directamente en una sanción o despido, podría entrar dentro de las categorías sometidas a mayores exigencias por el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial.

La empresa deberá conocer suficientemente la herramienta que utiliza. Esto incluye poder reconstruir qué información se tuvo en cuenta, cuáles fueron los criterios empleados para valorar al trabajador y hasta qué punto intervino una persona antes de adoptar la decisión definitiva.

Si el algoritmo introduce errores o sesgos, el empleador seguirá teniendo que responder frente al trabajador.

El trabajador podrá reclamar documentación sobre el algoritmo

La inteligencia artificial también puede cambiar las pruebas que se soliciten durante un procedimiento judicial. Un empleado que impugne su despido puede intentar conocer exactamente cómo se tomó la decisión y qué influencia tuvo el sistema automatizado.

Entre la documentación susceptible de resultar relevante están el contrato firmado con el proveedor tecnológico, las condiciones de utilización del programa, evaluaciones realizadas antes de implantarlo, registros de funcionamiento y comunicaciones internas de Recursos Humanos relacionadas con el cese.

Incluso podría incorporarse una prueba pericial informática para analizar la herramienta. Y claro, carecer de documentación suficiente también supone un problema para el empresario.

Las consecuencias económicas dependerán de cada caso. Si no existe una causa suficientemente acreditada e individualizada y la empresa simplemente ha reproducido el resultado del algoritmo, el despido podría terminar siendo declarado improcedente.

Las sanciones pueden alcanzar millones de euros

Determinados incumplimientos relacionados con sistemas de inteligencia artificial considerados de alto riesgo pueden quedar sujetos al régimen sancionador europeo.

El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial contempla para determinados incumplimientos multas que pueden alcanzar los 15 millones de euros o el 3% de la facturación global, dependiendo del supuesto aplicable.

A ello pueden sumarse responsabilidades relacionadas con protección de datos cuando las herramientas procesen información personal de manera contraria a la normativa.

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