
La jubilación flexible permite compatibilizar una pensión de jubilación ya reconocida con la vuelta al mercado laboral.
"La Seguridad Social vuelve a diseñar una reforma pensando fundamentalmente en el trabajo por cuenta ajena"
A estas alturas, todo el mundo sabe que la jubilación ya no es sinónimo de tener que abandonar por completo el mercado laboral. Y que existen fórmulas como la jubilación flexible que permiten a una persona ya jubilada regresar al trabajo y adaptar la cuantía de su pensión a esta nueva situación.
Sin embargo, y de nuevo otra vez, los autónomos vuelven a encontrar con una piedra en el camino para acceder a ella con la misma facilidad que los trabajadores por cuenta ajena.
Y es que, para desarrollar una actividad como autónomo dentro de la jubilación flexible, no se podrá haber ejercido por cuenta propia durante los tres años anteriores a la jubilación.
Esto puede complicar precisamente el acceso de quienes llegan a esa etapa después de desarrollar su carrera en el RETA.
Qué es la jubilación flexible y cómo funciona
La jubilación flexible permite compatibilizar una pensión de jubilación ya reconocida con la vuelta al mercado laboral. Su filosofía es diferente a la de otras modalidades: primero se produce la jubilación y posteriormente el pensionista comienza nuevamente una actividad.
Durante ese periodo, la pensión se ajusta en función del trabajo desarrollado. Cuando termina la actividad laboral, vuelve a percibirse la prestación correspondiente teniendo en cuenta las cotizaciones realizadas durante esa nueva etapa.
Es importante distinguirla de la jubilación activa, que también permite combinar trabajo y pensión, y de la jubilación parcial, vinculada fundamentalmente a una reducción de jornada antes de abandonar definitivamente el mercado laboral.
El requisito de tres años que complica el acceso desde el RETA
Entre los autónomos, para desarrollar una actividad por cuenta propia mediante esta modalidad, estos no deben haber realizado una actividad como autónomo durante los tres años inmediatamente anteriores a su jubilación.
O lo que es lo mismo: un trabajador que haya desarrollado durante décadas una actividad profesional dentro del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) y llegue directamente desde ella a su jubilación no podría pasar inmediatamente a ejercer esa misma actividad mediante la jubilación flexible.
UPTA considera que esta diferencia perjudica a los autónomos con largas carreras de cotización. Su presidente, Eduardo Abad, sostiene que "la Seguridad Social vuelve a diseñar una reforma pensando fundamentalmente en el trabajo por cuenta ajena" y critica que quienes han cotizado durante décadas como autónomos encuentren nuevas limitaciones al llegar a su jubilación.
La organización reclama eliminar directamente el periodo de tres años. "Si un autónomo tiene que abandonar su actividad durante tres años para poder acceder a una modalidad denominada jubilación flexible, entonces para los autónomos de flexible tiene muy poco", señala Abad.
La polémica también pone sobre la mesa la variedad de mecanismos existentes para prolongar voluntariamente la vida profesional.
La jubilación activa permite continuar trabajando después de alcanzar la edad ordinaria de jubilación mientras se percibe una parte de la pensión. Las últimas reformas han introducido un esquema progresivo en función del tiempo durante el que se retrasa el acceso.
De ahí surge otra de las reivindicaciones planteadas por las organizaciones de autónomos: conseguir una transición menos brusca entre trabajar a pleno rendimiento y retirarse definitivamente.
UPTA propone que un autónomo que reúna las condiciones necesarias para jubilarse y decida voluntariamente continuar trabajando pueda cobrar desde el principio, como mínimo, el 75% de su pensión.
Actualmente, alcanzar una compatibilidad del 100% puede exigir prolongar durante cinco años la actividad después del momento correspondiente para acceder a la jubilación. Para la organización, ese horizonte resulta excesivamente largo.
"Una persona que ha llegado a su edad de jubilación y ha cumplido con sus obligaciones de cotización no puede tener que esperar otros cinco años para alcanzar el 100% de compatibilidad", defiende Abad.
El relevo generacional también entra en juego
Comercios, talleres, bares, restaurantes y pequeños despachos profesionales, por ejemplo, pueden encontrarse con problemas de continuidad cuando su titular alcanza la edad de jubilación.
Una retirada progresiva permitiría transmitir conocimientos, reducir paulatinamente las horas trabajadas y preparar a quien vaya a asumir el negocio.
Pero con las travas a los autónomos la cosa, de nuevo, se complica para este amplio colectivo.
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