
El testimonio de una operaria de mantenimiento muestra cómo algunas familias hacen malabares para encajar horarios que no cuadran con el transporte público.
Detrás del empleo estable que presume el sector del golf se esconde un sueldo que, pese al contrato indefinido, roza el umbral de la pobreza laboral.
Solemos dar por hecho que conciliar familia y trabajo es cosa de quien tiene un horario de oficina flexible, de esos que permiten fichar a las nueve con el café todavía caliente. La España que madruga de verdad funciona con otro reloj.
A las seis y media de la mañana, cuando la mayoría de las calles todavía no han encendido las farolas, Juani ya lleva un buen rato despierta: antes de fichar en el campo de golf donde trabaja, tiene que llevar a una de sus hijas a su turno de reponedora en un supermercado.
La rutina. Lo cuenta con una naturalidad pasmosa en una crónica emitida en el programa Poniendo las Calles, de la Cadena COPE: se encarga del mantenimiento del campo, "hago de todo", y lo hace sin un ápice de queja pese a los turnos de madrugada y de fines de semana. Al contrario. "Me encanta, me encanta", repite, "yo soy superfeliz levantándome temprano". Una actitud que desarma, sobre todo porque el motivo de tanto madrugón no es el trabajo en sí, sino la ausencia de transporte público a esas horas para que su hija llegue al suyo.
El sueldo. Ahí está el otro lado de la moneda. Según el Convenio Colectivo Estatal de Instalaciones Deportivas y Gimnasios, que rige las condiciones de peones y jardineros como Juani, el salario bruto anual de las categorías base ronda entre los 16.071 y los 21.000 euros. Es decir: un contrato indefinido, pero lejos de blindar contra los números rojos a final de mes. Un fenómeno complejo que los sociólogos denominan pobreza laboral.
Y no es un caso aislado. Según el último informe de EAPN España sobre el estado de la pobreza, la tasa de pobreza entre la población con empleo se sitúa en el 11,9%, casi uno de cada nueve trabajadores. Tener nómina, en resumen, ya no es sinónimo de tener margen.
La paradoja. El sector en el que trabaja Juani no es precisamente pequeño. Según un informe de IE University elaborado junto a la patronal de campos de golf, la industria genera más de 121.000 empleos, directos e indirectos, en toda España. Eso sí, la calidad contractual que presume el sector (93,4% de contratos indefinidos, 94,7% a jornada completa) convive con sueldos de base que, como el de Juani, no siempre acompañan.
El motivo: que los verdes impolutos de un campo de golf se mantengan así de temprano, sin turistas todavía en el green, sin que nadie note el trabajo detrás del paisaje.
¿Y quién sostiene el reloj de Juani mientras tanto? Ella misma, madrugando el doble para que su hija llegue a su propio turno. Una red de cuidados que no aparece en ningún convenio ni en ninguna estadística de empleo, pero que es la que realmente hace que las cuentas, las de casa, cuadren cada mañana.
Imagen | Generada con IA
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