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Aprender a gestionar los retrasos en un proyecto

Aprender a gestionar los retrasos en un proyecto
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Los proyectos que muchas empresas llevan entre manos a menudo sufren desviaciones de las previsiones iniciales. Las empresas tienen que saber navegar entre el deseo de cumplir con las fechas previstas o aprender a gestionar los retrasos de un proyecto.

Porque en el momento que hemos tenido un contratiempo o alguno de los implicados con el mismo no van al ritmo previsto afecta a muchos de los que van por detrás. Un proyecto no deja de ser una concatenación de tareas que necesitamos se vayan cumpliendo. Y para pasar a la siguiente tiene que estar finalizada la previa.

De nada sirve mantener la estructura prevista, si ya sabemos que hay retraso, por mucho que queramos recuperar o deseemos terminar en la fecha prevista o asumimos que no será así o iremos contrariando al resto de colaboradores implicados en el proyecto. A nadie le gusta que le metan prisa para acabar un trabajo y cuando tiene que ejecutar su parte encuentra que no puede llevarlo a cabo porque el anterior no está finalizado.

Pongamos un ejemplo, por mucho que queramos que el electricista nos ponga los enchufes, si no tenemos paredes poco podemos hacer. Y podemos meter mucha prisa a la empresa que nos trae la fotocopiadora, porque es fundamental para nuestro trabajo que esté aquí, pero dejarla sin poder conectar no va a servir de nada.

Un proyecto necesita necesariamente de un seguimiento, que implique un alto grado de coordinación. Si una tarea se retrasa tenemos dos alternativas o retrasamos todas las que dependan de ella o tratamos se recuperar tiempo y ponernos al día. Pero lo que no podemos hacer es mantener un calendario como si no hubiera ocurrido nada.

El problema es que en muchas ocasiones todos los participantes son demasiado optimistas. Todo el mundo piensa que ejecutará el trabajo en menos tiempo de lo que luego le lleva. Y al final es muy complicado que los plazos se puedan cumplir.

Porque esto generará en muchos casos graves problemas, no solo en lo que respecta a la finalización, sino muchas veces se arrastrarán durante meses por una mala planificación. Es necesario ser flexible, exigir que se cumplan tiempos, pero saber gestionar el retraso en caso de ser inevitable.

Imagen | qimono

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