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El comercio se inició con el trueque de unos productos o servicios por otros, de este modo, y con el paso del tiempo, se fue desarrollando hasta que los lidios introdujeron la moneda como mecanismo de valoración de las transacciones, posteriormente difudiéndose sobre todo por Mesopotamia.

La circunstancia económica actual, parece obligarnos a volver a épocas anteriores a estas civilizaciones y empezar a utilizar sistemas alternativos que eviten la salida de efectivo de nuestra contabilidad y, de esta manera, intentar conservar los fondos de efectivo lo máximo posible y lograr vías alternativas de financiación.

Este es el propósito que persigue la red de consumo colaborativo entre empresas (B2B) y entre empresas y particulares (B2C) We Exchange. El funcionamiento, de un modo muy sintético, consiste en que por cada venta que se realiza se obtiene un crédito en W€ con lo que luego pagar otros servicios y productos que se consuma.

En este caso particular, me ha sorprendido la oferta tan variada que hay porque se ofrecen desde coches, hoteles, hasta programación y diseño de páginas web. No sé si este tipo de iniciativa tendrán futuro pero desde luego en la actualidad puede ser un revulsivo para que algunos negocios puedan seguir subsistiendo.

Una duda que me plantea este tipo de operaciones de intercambio es el tratamiento fiscal que tienen, es decir, si son operaciones declaradas y por tanto, sujetas, o por el contrario, no lo son y es una forma de ejercer insumisión fiscal.

Imagen | joanna.desilva
En Pymes y Autónomos | Financiación

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