Socio capitalista vs. socio ejecutivo

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No voy a caer en el tópico de que montar una empresa no es una tarea sencilla. De cualquier manera, el esfuerzo que requiere exige estar muy seguro de lo que se quiere hacer y tener muchas ganas de acomoterlo porque el estrés continuo al que se está sometido así lo exige y consiste en una labor de continua toma de decisiones.

Una de las decisiones más complejas y más críticas es buscar un socio o socios. Sin lugar a dudas, desde mi punto de vista esa constituye una de las decisiones estrella. Ahora bien, hay que saber qué tipo de socios escoger, pues se distingue dos tipos de socios: capitalistas y ejecutivos.

El socio capitalista es el más evidente y creo que es el primero que viene a la mente del empresario o emprendedor cuando inicia la actividad, es quien financia la propuesta de negocio y están dispuestos a asumir cierto riesgo económico. Dentro de esta modalidad se distingue capital semilla, que por regla general lo aportan, familiares y/o amigos. A continuación, business angels, que en definitiva son inversores privados que se dedican profesionalmente a ello.

Una premisa que hay que tener siempre muy presente a la hora de negociar una participación en las fases iniciales del proyecto no debería exceder, salvo excepciones, del 20 – 30% del total del capital. En caso de porcentajes superiores puede desencadenar conflictos que a la postre puede influir en la gestión y el buen gobierno de la entidad y provoque que el emprendedor acabe siendo un empleado de su propia idea.

Para evitarlo el emprendedor debe siempre mantener el control de la sociedad y el poder decisorio, para que ningún inversor pueda bloquear la toma de decisiones operativas. Además, es necesario implicarle en el proyecto a medio plazo, en definitiva, son inversores y lo que pretenden es obtener una plusvalía por la venta de su participación en el negocio.

Un aspecto por el que resulta muy recomendable tener como socio capitalista a un business angel, es el hecho de que al ser profesionales, aportan una visión muy pragmática al negocio y su implicación no se limita a la aportación dineraria, sino que también aportan otros valores como su propio “background” o “expertise”.

El socio ejecutivo suele ser tanto o más complicado de encontrar. Con este tipo de socio se pretende conseguir el perfil profesional que complemente al del emprendedor para acelerar el proceso de incubación del proyecto a cambio de una participación en el negocio. En otras palabras, el emprendedor ve en el socio ejecutivo una manera de ahorrar costes operativos.

La idea que subyace es buena, si bien, tiene sus incovenientes, entre otros, una sociedad con muchos socios, a medio plazo es ingobernable, por lo que hay que ser muy selectivo. Además, para el caso de los socios ejecutivos estos además de su capacidad profesional ha de ser cómplice de su socio y participar plenamente en los valores del emprendedor,es decir, tiene que compartir la misma motivación. Además, la cantidad de trabajo que aporte debe estar equilibrada con lo que aportan el resto.

En pocos casos se estará en situación de poder requerirlo, pero la implicación de un socio ejecutivo debe ir acompañada, aparte de su trabajo, por un compromiso financiero que refrende lo anteriormente expuesto. En caso contrario, su vínculo con la entidad es demasiado frágil por lo que se le facilita su salida en caso de una situación desfavorable para la empresa.

Acerca de los socios se puede escribir todo esto y mucho más, pero quienes deben escribirlo son los propios socios (capitalistas o ejecutivos) sobre papel, mediante un pacto de socios. Documento en el que se recogen todos los compromisos de las partes y se exponen las normas que regiran las relaciones entre ellos y que en la próxima entrada lo trataré.

Imagen | dullhunk
En Pymes y Autónomos | Socios

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