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Reducir horarios exprimiendo la jornada laboral… ¿Una utopía?

Reducir horarios exprimiendo la jornada laboral… ¿Una utopía?
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Vivimos en el país del ‘presentismo’, de las jornadas laborales interminables… Y de la baja productividad. Nuestro país es de los países europeos que más horas dedica al trabajo y, a la vez, uno de los que peores resultados obtienen. En el VII Congreso Nacional de Racionalización de Horarios, que se celebra estos días en Madrid, plantean dos medidas: retrasar el reloj una hora (como en Canarias o Portugal) y hacer pausas de la comida más cortas para tener más tiempo para la vida personal… ¿Posible o una utopía?

Al comienzo de esta semana, el compañero Fosterwitt nos explicaba en un artículo la posición que ocupaba España entre los países de la OCDE en cuanto a jornada laboral se refiere. En total, los españoles trabajamos de media 1.690 horas, por debajo de la media, aunque por encima de otros como Alemania o los países nórdicos.

Un par de años atrás, la tendencia era clara y lo explicaba Remo en otro artículo: la crisis hacía temer a los trabajadores por la pérdida del puesto de trabajo y por eso se alargaba la jornada laboral hasta el límite. ¿El resultado? En 2009, en España se consiguió reducir el absentismo por debajo de la media europea, aunque a costa de un ‘presentismo’ que resulta contraproducente y peligroso para la productividad.

Ante este escenario, los expertos congregados en el VII Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios plantean dos soluciones que adaptarían la jornada laboral al resto de Europa y pondría las bases para mejorar la productividad. Una de ellas es adaptar el huso horario español a su realidad. Hoy se utiliza el referido a Europa central y, en realidad, se tendría que regresar al de Europa Occidental (el cambio se produjo en plena Segunda Guerra Mundial).

Supondría retrasar una hora, con lo que se conseguiría un horario que podría ser seguido por el 90% de la población: iniciarla entre siete y media y nueve y media y terminarla entre las cinco y las siete. La otra medida para cumplir esa jornada: reducir a 40 minutos la hora de comer y eliminar el desayuno a media mañana.

¿Utopía o un cambio de hábitos factible? Por lo visto en los últimos años, me decanto más por la primera opción. Por el bien de la productividad, ojalá nuestras empresas y administraciones se tomen en serio estas recomendaciones.

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