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Mi jefe no me paga

Mi jefe no me paga
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De nada sirve que sepamos que además del sueldo hay otros incentivos que ayudan a que el trabajador rinda con eficacia en la empresa, sobre todo, si el elemental: cobrar el sueldo, brilla por su ausencia.

La ley está de nuestra parte. Si transcurre un mes tras otro y no recibimos nuestro dinero, podemos denunciar, así lo recoge el Estatuto de los Trabajadores: “El trabajador podrá solicitar la extinción del contrato por falta de pago o retrasos continuados en el abono del salario pactado.”

Eso es lo que la ley dice, y otra diferente la situación de muchos trabajadores que acumulan meses sin cobrar: no tienen contrato, su situación personal/profesional no les permite dejar la empresa.

Este contexto viene muy bien a esos gerentes que exigen a un profesional al que no valoran. Si no te pagan, no te valoran y no hay excusas que valgan.

La obligación de un empresario es pagar, como la del trabajador, realizar sus funciones. Básico pero por desgracia son muchos los gerentes que tienen alguna excusa o triquiñuela para no cumplir.

Antes de emprender medidas legales el diálogo es el primer paso. En un tanto por ciento elevado de las situaciones no sirve de mucho. Las excusas pueden ir desde que la crisis les afecta, que ellos también lo están pasando mal, y así hasta el infinito.

Si este paso no funciona, lo mejor es reclamar (si hay contrato), exigir indemnización y huir de personas que no cumplen. Mal asunto si se ha de llegar a un acto de conciliación con la otra parte.

Quien no respeta el trabajo de un profesional, no debería tener a nadie en plantilla, si no puede mantener a flote la empresa, cerrar siempre será una opción antes de no cumplir con sus obligaciones. No hay peor publicidad que un trabajador descontento, a la larga esa información llega a los posibles clientes.

En Pymes y Autónomos|LLegado el momento de cobrar

Imagen|José Luis García

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