Síguenos

luchar

Todavía no es fin de año, lo sé, pero como todo va tan rápido en esta sociedad, he pensado en reflexionar sobre esta cuestión de buenos propósitos y deseos. Antes lo primordial era tener salud, el trabajo, mejor o peor ahí estaba. Desde hace unos años millones de españoles lo pasan mal, no llegan a fin de mes y me consta que su deseo para 2013 es un cambio. Simple y llanamente que su vida dé un giro de 180 grados y desaparezca la palabra crisis.

Reconozco que me resulta muy difícil escribir sobre este tema. No entiendo a algunos tertulianos (curioso oficio) que igual te hablan de un desahucio como de algún personaje del corazón, todo ello sin cambiar de escenario, ni de tono de voz. En este blog, sin embargo, se encuentran historias motivadoras, personas que no han arrojado la toalla, pero también hemos hecho alusión a la cantidad de obstáculos que han de vencer autónomos y esos nuevos emprendedores.

Estos días me están hablando sobre el anuncio de “Campofrío”, y lo motivador que resulta. Creo que no soy la única que piensa en porqué nadie se ha molestado en dar una rueda de prensa (desde el gobierno) para infundir no sólo ánimo sino lo que consigue un spot: motivación. Recordar a los españoles que podemos salir de esta pesadilla. Que uno se puede reinventar a los cuarenta, y a los cincuenta. Pero sobre todo, que se debe dejar de asustar a los afortunados que tienen una nómina a fin de mes. ¿Cómo van a consumir? Si para ellos ir a su puesto de trabajo es una pesadilla diaria.

Hemos sufrido muchos cambios entre la ciudadanía, algunos drásticos. La clase media ha desaparecido o queda un porcentaje muy bajo. Nos repiten que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, craso error, al miedo le añadimos unas gotas de culpabilidad. Obvio que irresponsables los hay en todos los ámbitos, pero en general el español medio ha trabajado honradamente y ahora se encuentra perdido.

¿Qué hacemos?

La respuesta es la del millón, pero intentaré aportar mis humildes consejos porque te comprendo más de lo que puedas imaginar:


  • Tú no eres tu profesión. Eres una persona con virtudes y conocimientos que quizás no hayas explorado. Fórmate en algo distinto a lo que te dedicabas, pero que te guste, te apasione y sobre todo que sepas que puede ser una labor necesaria en la sociedad.
  • No estás tan mal. Tal vez me odies al leer esa frase ¡Hasta yo me caigo regular! pero es cierto. Malo es vivir una guerra (y en la actualidad, existen) no tener nada, ni ayudas sociales, ni familia, ni amigos… nada.
  • La autoestima alta. Por favor huyamos de los vampiros emocionales, ese tipo de gente a la que le va bien y están deseando que salgas a la calle para hacerte un interrogatorio. Sí, son esas mujeres y hombres que se alegran de los problemas de los demás. Tengamos compasión por sus vacías vidas.
  • Fuera depresión. Conozco a muchas personas que la están padeciendo. La depresión es peor que un dolor de muelas, te parte por dentro y lo peor, crees que no hay luz al final del túnel. Tranquilo, saldrás. Y no solamente lo harás sino que te habrás convertido en una persona más fuerte y que sabe quién es.
  • Apaga la televisión. No todos los medios de comunicación disfrutan narrando desgracias, pero la gran mayoría sí: captan audiencia. Ni estamos tan mal ni estábamos tan bien. Lee un libro, si tienes acceso a Internet consulta blogs, páginas web relacionadas con temas laborales e infórmate de lo que a ti te interesa.
  • Lo siento, pero no hagas mucho caso a los economistas. Ellos mismos suelen decir que pueden hacer análisis brillantes pero una vez que el problema ha pasado. Las soluciones normalmente están en manos de un ciudadano anónimo que no tiene acceso al poder. La inteligencia no la reparten en las universidades.
  • Si has pensado en marchar a otro país: aprende el idioma antes, comprueba qué necesidades tienen y en qué sector podrías encajar, nada de irse a la aventura, al menos en estos tiempos donde cada euro tiene mucho valor.
  • Sonríe. En serio. Escucha programas de humor en radio, la risa es la mejor terapia. En este país hemos tenido grandes cómicos como Gila (que tuvo una vida muy dura)que supo convertir las penurias y algo tan duro como una guerra en su profesión: haciendo humor negro.
  • No te rindas. Jamás. No creas en los “no puedes”, “no vales”, “eres demasiado mayor”. Falso. Siempre se está a tiempo cuando se está vivo. En cuanto el agobio acuda a ti haz lo que más te guste, no te sientas culpable. Tienes derecho a divertirte

No sé si habrán sido de utilidad pero en ocasiones, las personas sólo necesitamos un pequeño empujón, que nos escuchen y sobre todo no pensar en que estamos solos. Sí, tenemos casos de corrupción, despidos injustos, no le damos la espalda a la realidad pero tampoco se puede vivir instalado en lo negativo, si el ser humano se hubiera dejado contaminar por seres sin moral que han existido toda la vida, no habríamos tenido grandes inventores, científicos y demás.

En Pymes y Autónomos|Pídele cuentas al Rey,Síndrome del empresario parado

Imagen|fmcabezadevaca

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

5 comentarios