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Hace unos años nadie conocía el significado del término “prima de riesgo”, o tal vez nos sonaba ligeramente pero no formaba parte de nuestras conversaciones. Ahora vivimos en una incertidumbre diaria. Sube hasta quinientos puntos, los supera, baja a los cuatrocientos ¡bien! no, bien no, resulta que pasadas unas horas y cerrada la Bolsa ha vuelto a sumar cien puntos. ¿Nos quieren volver locos?

No entraré en definiciones, dejemos el palabro en un concepto: falta de confianza. Aunque en este artículo del compañero Lucerito nos arroje luz sobre su significado y cómo afecta a las empresas. A pesar de que estamos esperando esos millones de euros para las entidades financieras, hace unos minutos la mencionada prima se había disparado, es decir, al no disponer de información los mercados siguen sin fiarse de España, por lo tanto de nuestras empresas, pymes y ¿quizás ciudadanos?

Improvisación diaria

La improvisación está mal vista. Al menos en comunicación. Si vas a dar una charla o conferencia siempre será mejor que la prepares con antelación y te adelantes a los acontecimientos. Como pueden ser: un ataque de tos, preguntas inoportunas, quedarse en blanco… Todo ello conlleva una solución inmediata que previamente habremos preparado. Pero si estamos al frente de nuestra empresa, o somos autónomos, y el escenario no podemos controlarlo porque ni los protagonistas respetan el guión, ¿cómo afrontaremos este nuevo espacio diario?

Lo primero es mantener la calma, un estado que desconocemos desde hace unos años. No te sientas igual que una marioneta dirigida, pasiva y triste esperando que tu dueño mueva tus hilos, recuerda le gusta improvisar. Es el momento de sacar fuerzas, y aplicarse el tan manido proverbio chino, “si un problema no tiene solución para qué preocuparse y si lo tiene para qué preocuparse.

Nosotros no podemos controlar las conversaciones ni decisiones que se tomen entre nuestros representantes políticos y Bruselas. Deberíamos. Sería lo justo. Pero si partimos de la premisa llamada realidad: nuestra palabra o grito no será escuchado.

Contamos con especulaciones. Con informaciones que se desmienten al día siguiente de producirse. ¿Cómo alcanzar la confianza si sentimos que somos una diminuta isla entre un océano inmenso? Por lo pronto sabemos que no nos vamos a hundir. Pensemos en el día de mañana, y cuando tengamos más respuestas iremos tomando decisiones. Toda esta situación es mucho más sencilla de lo que parece, aunque desde arriba traten de agobiarnos y sobre todo de asustarnos. No tengamos miedo al miedo.

La prima y la pyme

Delimitemos la prima de riesgo en nuestro entorno cercano: para las empresas, la prima de riesgo es el sobrecoste que tienen que asumir a la hora de financiarse por su perfil de riesgo teniendo en cuenta: el sector, la actividad que realiza, el nivel de endeudamiento actual y sus expectativas, el entorno económico, su potencial de generación de beneficios.

Ya contamos con un dato valioso, ¿y ahora? una vez eliminado el miedo, y desarrollado otra dosis de paciencia, pensemos en los grandes: banco de Santander, La Caixa, BBVA, no van a ser intervenidos por lo tanto, tenemos modelos en los que fijarnos. La masa te arrastra y te llevará al lado oscuro, donde nada tiene solución, pero es falso. El otro día hablábamos de potenciar el comercio exterior. ¿Vamos a tirar la toalla? No paran de comparar nuestro futuro con el de Grecia, Portugal e Irlanda, pero ¿dónde está escrito que vaya a ser así?

Al menos en nuestro negocio nosotros tenemos la última palabra, tomamos las decisiones, por lo tanto comportémonos como esos inversores en Bolsa que se mantienen fríos, calculan los pros y los contras antes de realizar una adquisición. Sé que es una ardua tarea. Somos españoles, por lo tanto, preocuparnos es nuestra debilidad, y sobre todo agobiarnos. Tenemos un gran sentimiento de inferioridad, pero ahora es el momento de tomar decisiones con calma y, sobre todo, pensando en que no hay nada genético que nos diferencie de un alemán o un francés.

Calma y buenas decisiones

Al igual que el país deberá gestionar ese dinero eficazmente y que se invertirá debidamente, traslademos esa lógica aplastante a nuestra situación. Que nadie salte por la borda. Siempre en los primeros instantes todo parece frágil. Dejando a un lado el mal o buen hacer de nuestros políticos, quedémonos con una cosa: de esta saldremos si demostramos unión y esfuerzo, pero no del tipo trabajar más horas de la cuenta, sino esfuerzo por buscar soluciones. Esfuerzo por levantarnos cada día con ilusión y ganas de emprender.

Cada día escuchamos que este o aquel ha cerrado su negocio, pero también afortunadamente que otros tantos abren y les va bien. Han innovado quizás con ideas que ya existían y gracias a Internet están alcanzando mercados lejanos. No dejemos que nuestro universo deje de expandirse y se reduzca a unos informativos, a cruces de declaraciones o a compararnos con los que peor están. Cada uno de nosotros somos una partícula única e importante, fijaos en los átomos. Por lo tanto si un elemento tan diminuto no se rinde, y sabe que trabajando en equipo será mucho más grande y fuerte ¿no deberíamos hacer lo mismo?

Si somos capaces de frenar nuestros pensamientos, de ser inmunes a tanta información variable y centrarnos en los objetivos que teníamos en mente, nada nos frenará. Si decían que la crisis agudiza el ingenio, imaginemos que el rescate lo que empuja es a mantener firmes nuestras ideas. No vamos a esperar a que de un día a otro leamos en un gran titular “Ya ha pasado todo”, no sabemos cuándo sucederá, pero si cada día levantamos nuestra empresa por muy pequeños que sean los pasos, es más que probable que el entorno nos afecte lo mínimo. Hagamos las cosas bien aunque todo parezca ir mal.

En Pymes y Autónomos|Da igual cómo lo llamen, las cosas se van a poner más difíciles y hay que prepararse para ello,España no es tan diferente

Imagen|Miguel J.R.

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