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hombre cincuenta años


Si echamos un vistazo a los datos que aporta el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, los españoles de más de cincuenta años tienen una tasa de actividad emprendedora mayor que los jóvenes de entre dieciséis y treinta y cinco años. No nos debe extrañar que en esta franja de edad abunden personas que decidan empezar de cero porque si el mercado laboral no es para los jóvenes todavía lo es menos para los mayores de cuarenta y cinco años.

Según el estudio elaborado por la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) a partir de los datos oficiales, de las 12.347 bajas en el número de autónomos propiamente dichos en el pasado trimestre, tan solo 1.449 las protagonizaron mujeres. A partir de este dato extraemos que el nuevo perfil entre las féminas es mujer emprendedora y mayor de cincuenta años.

Ellas no se rinden

Por poner un ejemplo y un rayo de esperanza,en Comunidades como el País Vasco o Castilla la Mancha, el número de mujeres trabajadoras autónomas ha crecido a pesar de que los datos generales también muestren una bajada a nivel general, pero este nicho se mantiene.

Al cumplir los cincuenta el mundo no se acaba. Al revés, se abren diferentes puertas y las personas tienen que realizar un esfuerzo a nivel personal para afrontar su nueva situación laboral. Deben aprender a manejar las riendas de la situación actual. Las franquicias por ejemplo, son una alternativa que han triunfado en este segmento de la población.

Si hay una característica que diferencia a una mujer o un hombre de más de cincuenta años respecto a una persona joven, es su falta de miedo aunque resulte paradójico, pero si pensamos en que son personas, en general, con menos cargas: hijos que mantener, hipotecas por pagar, realmente son un grupo apropiado para lanzarse a la creación de un nuevo proyecto empresarial. Todo un ejemplo para quien se halle en casa pensando que su vida laboral tocó a su fin. No es así: hay salida.

Ellos tampoco se rinden

No quisiera que este artículo pusiera el foco sólo en la mujer, evidentemente muchos hombres de estas edades también deciden dar un giro a su vida, y no se cuestionan si fracasaran o no. A fin de cuentas, la experiencia es un grado, y siempre pueden acudir a diversos seminarios y lugares donde se informa a las personas que quieran emprender a través de un negocio propio o una franquicia, como decíamos

El contexto del emprendedor de más de cincuenta años

Si bien muchas de estas personas hace diez años no pensaron en que tendrían que volver a empezar, lo cierto es que la vida nos pone a prueba, y sobreviven los optimistas y, sobre todo los que tienen capacidad de resiliencia. No todo el mundo afronta los cambios con optimismo y se les hace un mundo cualquier cambio, pero este tipo de ciudadanos que se atreven a iniciar un proyecto empresarial, pueden servir de inspiración y modelo para esos otros, que de manera comprensible se hallen bajos de ánimo.

Según el informe Global Entrepreneurship Monitor 2011 (GEM), los mayores de 45 años han puesto en marcha el pasado año más de la cuarta parte de las nuevas empresas (26%), mientras que un año antes habían sido el 19%. En la fase de consolidación de las nuevas firmas, las lideradas por personas en esta franja de edad son más de la mitad, el 56%. La edad media de los emprendedores en España va en aumento y se ha situado ya en más de 38 años (Expansion.com)

Lo principal es olvidar los estereotipos. Nos han hecho creer que los triunfadores son sólo jóvenes, y que sus empresas han sido creadas en el garaje de sus casas, normalmente en Estados Unidos. Todas ellas son historias respetables y dignas de admiración pero no representan la realidad al cien por cien. Fijémonos en otros casos donde el protagonista tenga más de treinta años. Si investigamos por la red nos vamos a encontrar con grandes sorpresas.

Sobre todo de personas hasta de sesenta años que prestan su sabiduría y también dinero como business angel, término que explican bien los compañeros del Blog Salmón. Pero tranquilidad, también existe espacio para el que no disponga de capital ni de una preparación tan altamente cualificada.

Y qué mejor que un ejemplo: Ricardo Fisas, “ En 1979, en plena crisis económica, Ricardo Fisas se encontró a sus 50 años en el paro. A esa edad y en plena crisis era imposible encontrar trabajo. Decidió iniciar, con el incondicional apoyo de su esposa, su propia empresa.” Una historia tan real como motivadora.

Muchos estudios han demostrado que personas con más de cuarenta años han logrado montar su negocio y prosperar. Se trata de individuos preparados que han sido despedidos de sus empresas, y ese talento unido a su experiencia en vez de llevarles a la depresión, les ha motivado a seguir en el mercado aunque esta vez el jefe sean ellos. Mujeres y hombres que recobran su energía, ganas de vivir y sobre todo un sentimiento fundamental: sentirse útil.

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Imagen|Clodí

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