
Cuando terminan las vacaciones nos suele entrar una gran desazón por volver a nuestras ocupaciones habituales. Desconectar de un viaje, un periodo dedicado a nosotros mismos, a la lectura, a nuestras aficicones, administrar nuestro tiempo como nos viene en gana durante algunas semanas y cortarlo de raiz, genera el famoso síndrome post-vacacional.
La mayoría de personas lo sufren en mayor o menor medida, relacionando la agudeza de este síndrome con las satisfacciones que nos hemos provocado durante nuestro descanso y obviamente, esta vuelta al trabajo pasa factura y requiere un periodo de adaptación para que nuestra máquina comience a rendir a todos los niveles. Concretamente, el 45% de los trabajadores tarda una semana en volver a un rendimiento al 100% después de las vacaciones.
En este sentido, justo el día que nos incorporamos de las vacaciones no es el mejor día para retomar las actividades con mayor responsabilidad ni tampoco es el día más adecuado para tomar decisiones de amplio calado dentro de la empresa. En esta tesitura, los trabajos monótonos, que requieren una menor capacidad reflexiva o que tienen un cierto grado de automatización son los mejores para comenzar nuestro duro aterrizaje dentro de la empresa.
Los trabajadores que tienen una mayor cualificación y mayor grado de responsabilidad, necesitan más tiempo para llevar a cabo la readaptación al puesto de trabajo. En este caso, si la empresa favorece este aterrizaje y no sobrecarga en los primeros días a los trabajadores más cualificados o con mayores responsabilidades, mejorará sustancialmente el ambiente laboral y no creará situaciones de estrés que redunden en una toma de decisiones incorrectas o actuaciones que minen más el desarrollo normal de las actividades empresariales.
Más Información | El Mundo
En Pymes y Autónomos | Oportunidades en el síndrome postvacacional, Vacaciones pero no en agosto
Imagen | Christian Frausto Bernal
Comentarios
Lo que yo he dicho toda la vida, tenía que estar prohibido trabajar el día que se acaban las vacaciones. Que dejaran una semanita de adaptación o algo así. Ir al trabajo, pero entrando más tarde, saliendo antes, con más pausa para el café, que te regalaran el Marca todos los días, que te dejen chatear...
Si es que los jefes no nos comprenden...
La verdad es que aclimatar al trabajador después de las vacaciones es una de las cosas más fáciles (como dices, repartiendo la carga de trabajo) y que mejor sientan, con lo que se incrementa la productividad y la motivación. Lo malo es que suele imperar la idea contraria, que como has estado de vacaciones tienes las pilas cargadas y puedes soportar más carga.
-- editado por última vez a las 15:29
Yo creo que la solución a todo este problema es simplemente que el trabajador se encuente a la vuelta su mesa con menos trabajo del que tenía antes de irse y no con una montaña de papeles y tareas que están esperando su regreso. Creo que eso es suficiente para paliar este problema.
Posiblemente el que mejor puede gestionar la vuelta al trabajo es el propio empleado adaptando poco a poco sus horarios levantándose a la hora que lo haría sI estuviera trabajando y mentalizándose. Cierto que los primeros días resultan complicados y hay que coger el ritmo pero no creo que haya mucho que hacer, no debemos luchar y ver la vuelta al trabajo como un trauma sino intentar verlo con naturalidad. Aún así está claro que encontrarnos con ese montón de trabajo acumulado que nos han dejado en la mesa desanima a cualquiera y en ese caso no queda más que tomárselo con filosofía y tranquilidad...
-- editado por última vez a las 18:51
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