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optimismo radical

Esta historia está dedicada a todo aquel que esté pensando en emprender. A aquel que ha pasado noches en vela ideando un proyecto, investigando el mercado, y sopesando los pros y los contras. Horas y días en los que nadie es consciente del trabajo que realiza. Sobre todo esas personas tóxicas que están deseando que le vaya mal, y de las que deberías pensar: desmotívame, dame un motivo para seguir.

Con la aventura de abrir un negocio del tipo que sea, sucede como en el matrimonio cuando no funciona. Todos esos hombres y mujeres infelices te insisten en que hagas lo mismo que ellos, mientras con incredulidad reflexionas “¿estás deseándome que me vaya tan mal como a vosotros?” Por lo que la primera lección que extraemos es: escuchar pero ser selectivos. Existen seres humanos que disfrutan viendo cómo fracasas.

¿Qué es el fracaso?

Si buscamos en un diccionario nos lo definirá de manera formal, pero en este caso es sencillo: fracasar significa estar vivo e intentar mejorar o cambiar tu existencia, tanto a nivel profesional como personal. Al menos así lo veo yo y así me lo ha enseñado la vida. Te vas a caer, y tendrás dos opciones, quedarte en el suelo lleno de rabia o bien, levantarte impulsado por ella y seguir con lo que hayas emprendido, tu propia empresa, una idea para trasladar a Internet, lo que sea. Pero rendirse jamás.

Atento al entorno tóxico

Ya he mencionado al principio a este tipo de personas tóxicas. Si no son íntimos amigos lo tienes más fácil, huye. Corre hasta que te alejes como un gato del agua. Te van a robar tiempo, energía, no aportarán nada que te sea útil. Buscarán el momento justo, cuando te vaya mal, para recalcar “ya te lo dije… esa idea era una locura”. ¿Todavía no has hecho un repaso mental de tu entorno? Haz una lista.

Un apunte personal. Antes de escribir me he acordado de una profesora que tuve en la universidad, un día nos sorprendió con una sobredosis de toxicidad desmotivante. Su asignatura estaba relacionada con el cine, los planos cortos, el análisis de películas, lo cual producía cierto rechazo, pues bien, un día viendo que había algo de jaleo en el aula, mientras visionábamos un guión de Amenábar, seria y con aire de superioridad nos espetó:

Os lo tengo que advertir, de aquí no va a salir ningún Amenábar porque Amenábar sólo hay uno. Sé que es duro pero así es la realidad

Teniendo en cuenta que en ocasiones te preguntabas qué hacías estudiando esa carrera, que salvo excepciones valiosas, era un puro caos, resultaba asombroso el grado de desilusión y apatía que había en cierto profesorado. A pesar de ser verdad que genios existen pocos, yo sí creo en el talento, en que cualquiera con esfuerzo y ganas, puede conseguir su meta. No hubiera querido una mentira y que nos animara a recoger un Goya, pero al menos, no dar por sentado que éramos unos fracasados. En este aspecto me quedo con la cultura norteamericana del todo es posible. A veces no hace falta ser el número uno, en el segundo puesto también se vive plácidamente.

Tras este paréntesis, continuemos.

¿Qué quieres?

Igual parece una pregunta simple pero no lo es. ¿Te paras a pensar qué sabes hacer o qué se te da bien? No es lo mismo. La cuestión está en prender un foco sobre una idea-después de haber barajado un millón- y comprender si encaja contigo. Recuerda que uno no puede vender algo que desconoce, que no le interesa o simplemente le parece absurdo.

Te tiene que gustar, ¡qué digo! te tiene que apasionar lo que vayas a ofrecer. Conocer cada ángulo, y sobre todo el universo donde vas a enviar tu particular nave. Una vez allí, tendrá que sobrevivir entre otras ideas similares que flotan en el mercado, a no ser que, tocado por la varita de la inspiración des con algo en lo que nadie haya reparado. Recuerda, tu estrategia y estudio de mercado, sobre todo de la competencia ha de ser exhaustivo.

El primer paso

Es el más difícil. De hecho es como el escritor que se enfrenta al folio (documento de word) en blanco. Estás solo. Nadie te va explicar cómo se hace. Aprovecho para recordar que en la enseñanza este tipo de cosas las deberíamos aprender: qué hacer con tu vida,por ejemplo, por no hablar de las habilidades sociales y comunicativas.

Pero volviendo a la cruda realidad, estamos en ese proceso, en el de la creación de nuestro proyecto y darle forma. Hemos pensado en montar una red social para estar en contacto con los amigos… es broma, creo que hay un tal Marck que ya lo ha hecho y por cierto, sus acciones caen en picado recién llegado a la Bolsa. En serio, tú ya tienes una idea. Quizás llevar la publicidad y el marketing de una serie de tiendas de tu barrio.

Confianza es igual a controlo el tema

Expongo esa hipotética situación como cualquier otra. Ya sabéis guardad el secreto de aquello en lo que hayáis pensado, ¡qué vamos a contar de los que se dedican a “homenajear”! (actividad muy popular en el mundo de la publicidad) Confianza, ahora hablamos de esa sensación que tú emites cuando decides trasladar tu proyecto al primer cliente. Esto es como aprobar el carnet de conducir, no sirven las excusas tipo:

  • Estaba nervioso, no he visto que esa señora cruzaba el paso de peatones con seis niños

  • El examinador era muy duro, al anterior no le ha hecho tantas pruebas

  • Le caigo mal y me ha tocado suspender
  • Error. Si uno domina la máquina, y se toma un par de tilas, nada de lo anterior tendrá sentido. Por lo tanto si conoces al milímetro lo que ofreces, para qué sirve, qué logros o beneficios obtendrá esa persona si confía en ti, la mitad del trabajo está hecho, las excusas no valen. Aunque admito que por muy bien que sepas vender tu producto, un mal día lo tiene cualquiera, pero hablo de quedarse afónico o similar, por lo que como en el símil del carnet, tendrás una segunda oportunidad. Ni una más.

    Pero hay una crisis

    Y llegamos al punto crucial, sí efectivamente hay una crisis que “afortunadamente”, por si se nos olvida nos lo recuerdan cada mañana esos periodistas tan amables con voz afectada y sus análisis que caducan al día siguiente. El mundo desde que el hombre lo pisó está en crisis. Puede que para unos cuantos no, pero son una minoría. Primero teníamos que luchar contra animales y cazar para poder comer, y para ello caminar kilómetros y kilómetros, y encima moríamos jóvenes.

    Pasados los siglos nos enfrentábamos a enfermedades que hoy día se curan con reposo y algún medicamento. Hemos afrontado las consecuencias de una guerra, de vivir en dictaduras, bajadas y subidas de petróleo, ¿sigo?

    No te pido que cierres los ojos y te tapes los oídos y menos aún la boca. Piensa en global. Nos han educado para no movernos de un círculo invisible y reducido que nos separa escasos kilómetros de la familia, amigos o de la tierra que nos vio nacer, además de inculcarnos que si el abuelo era médico, tú por seguir la tradición habías de serlo. ¿Y si era cantante y desentonas como Florence Foster Jenkins? Mal asunto, aunque ella también fue una convencida de su talento y perseveró, pero esa es otra historia.

    No hablo de mudarse a otro país, estaría llevándome la contraria, pero tal vez, observar qué se está haciendo en otros lugares donde no saben ahora de crisis puede estar bien. No es necesario trasladarnos a la Patagonia, pero quizás sí estudiar su mercado, o comerciar desde Internet dirigiéndonos a ese cliente potencial

    En resumen, siempre existen problemas, cuando no los generan los políticos o la banca, nos lo creamos nosotros porque no nos conformamos con lo que tenemos, o nos gusta el estilo de vida que lleva uno que acaba de pasar y nos sentimos inferiores. No caigamos en esas trampas. Un coche grande no hace a un hombre grande. El mejor consejo ante tu intención de llevar adelante tu proyecto es: hazlo.

    Por supuesto que tendrás que echar horas, leer mucho y hacer números e incluso pelear contra alguna tradición familiar,la gris y aburrida burocracia, contra aquellos que te llamarán insensato, pero pregúntate una cosa: ¿cuántas veces vas a volver a nacer?

    En Pymes y Autónomos|Se busca vocación emprendedora,La maduración de nuestra idea de negocio debe ser previa a su lanzamiento

    Imagen|Scott Beale

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