Decisiones con rigor

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Desde siempre he oído que saber dirigir es saber delegar, realmente muy poca gente sabe delegar en sus trabajadores, entre otras razones por resultarles imposible determinar responsabilidades. Tan difícil como delegar es decidir, es decir, tomar la elección adecuada en el momento justo.

Tomar decisiones con rigor y eficiencia es lo que todo empresario o directivo desea lograr, aunque no siempre se consigue. Para decidir bien es necesario definir lo que exactamente es lo que uno quiere y así poder determinar cuál es la decisión a tomar para conseguir el objetivo planteado.

Cuando se toma decisiones es más importante estar preocupado por decidir bien más que por acertar. Aunque puede resultar trivial, decidir bien es un proceso interno que requiere meditar, reflexionar, conocer la realidad, no la de uno mismo, para lo que es imprescindible analizar las cosas desde diferentes puntos de vista.

Acertar, es decir, que el resultado conseguido sea el satisfactorio, depende de factores externos, entre los que está la suerte. Alcanzar el objetivo marcado sin haberlo pretendido es el peor éxito, ya que es inequívoco de que intervino el factor suerte.

De cualquier manera tan importante como tomar decisiones es llevarlas a la práctica, por eso aquellas que son fáciles y rápidas de implementar muestran un claro indicio que se han tenido en cuenta los factores que definen el contexto y responde a planteamientos veraces pudiendo dar respuesta a los desafíos que nos impone la realidad.

Imagen | Mckaysavage
En Pymes y Autónomos | Liderazgo

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