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El lenguaje del riesgo

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Hace unos días estaba tratando en una conversación la incidencia del riesgo en la toma de decisiones y la poca adecuación de nuestro lenguaje, o la incapacidad para adaptarlo, para presentar ese riesgo como una oportunidad, en determinados casos como una oportunidad de inversión ventajosa para terceros.

En los años dorados del ladrillo, mucha gente invertía sus ahorros en la compra de viviendas sobre plano. Algunos conocían las razones económicas de lo que hacían, es decir, apalancaban su inversión, y sacaban provecho de ello. Otros, la mayoría, ni sabían ni saben lo que es el apalancamiento, pero sin embargo, también invertían.

De una manera un tanto burda, la razón por la que la gente compraba sobre plano y asumían el riesgo como algo natural por la confianza en saber del potencial de crecimiento de su inversión por una expectativa generalizada de que el valor de la vivienda no podría sufrir correcciones en su valoración por lo que en mayor o menor medida su precio de venta se incrementaría.

Este hecho unido al factor de apalancamiento de la inversión lo hacía sumamente atractiva, la razón, una vivienda de doscientos mil euros exigía como máximo un desembolso del veinte por ciento, es decir, cuarenta mil euros. Sin embargo, las variaciones en la valoración eran sobre el total por lo que una revaloración del diez por ciento en tres años, fecha de entrega de la vivienda, era una posición conservadora y bastante lucrativa. Se conseguía una plusvalía de veinte mil euros en tres años por una inversión de cuarenta mil. En muchas ocasiones, por no decir en la mayoría de los casos, en dinero "negro", es decir, sin necesidad de tributar la plusvalía.

Desde 2008 este contexto desaparece, pero sigue habiendo gente con dinero, entre otras cosas por todo lo que acumularon en la etapa anterior y existe la necesidad de comunicarse con ellos para que se financien proyectos empresariales y de emprendimiento. En este sentido, se utiliza un lenguaje económico que ellos desconocen pero si conocen su experiencia pasada y lo que supone comprar sobre plano, que en el momento de la compra es un intangible, y por tanto, un riesgo que se asumía como natural.

Es un factor que se olvida, pero que es realmente importante y determinante, no es extraño ver en foros de inversores (business angels), inversores que no hace mucho invertían en el ladrillo y ahora se le requiere para que invierta en conceptos poco tangibles como es la tecnología y la innovación, intentándoles hacérselo atractivo con un lenguaje inapropiado, utilizando téminos con los que no son familiares, plan de empresa, balance, pérdida y ganancias, break even, LRP (Long Range Plan), due dilligence, goodwill, etc...

En definitiva, términos extraños y ajenos que no significan nada si no expresan en el lenguaje adecuado para transmitir al inversor que ese riesgo es una oportunidad. Esta lección se está obviando en unos casos y olvidando en otros, e impide que un cierto potencial de inversores queden excluidos al entender que lo que se les está vendiendo es humo.

Imagen | Amagill En Pymes y Autónomos | Inversores

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