Aptitud emocional o capacidad intelectual

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En un momento en que para cada vacante u oferta de trabajo que surge se presentan multitud de candidatos, hace que existe una alta competencia. En estas condiciones, una alta formación puede resultar un valor diferencial, si bien, no siempre resulta ser así, es lo que podría definirse como una condición necesaria pero no suficiente.

Últimamente está en boga un concepto que ha ido adquiriendo cada vez más fuerza, la empleabilidad. En el informe elaborado por Aflora en colaboración con otras entidades, “Empleabilidad, talento y esfuerzo: el camino del éxito” destaca que la aptitud emocional tiene un peso del 77% a la hora de elegir a un candidato, frente al 23% que tiene la capacidad intelectual.

¿Qué se entiende por empleabilidad?, puede concebirse como el conjunto de las cualidades (habilidades, formación, experiencias…) que hacen que un profesional tenga valor en el mercado. Atributos como la flexibilidad, la adaptación y la movilidad cada vez tienen más valor en un mercado laboral caracterizado por la rotación en los trabajos.

Ser empleable requiere encontrar el equilibrio entre aptitudes y actitudes. La formación permanente a lo largo de la vida y la orientación será fundamental para desarrollar aptitudes y para el desarrollo de actitudes, se centrarán en la importancia de no dejar de lado las habilidades personales y profesionales buscando su mejor desarrollo y rendimiento.

Por tanto, y sin menospreciar las capacidades que proporciona una buena formación, es el momento de poner en valor a la persona que llevamos dentro y mostrar nuestras cualidades para que puedan ser percibidas.

Vía | Aflora
Imagen | Hanspoldoja
En Pymes y Autónomos | Trabajadores

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