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La gestión del ciclo de vida del hardware en la empresa

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Compramos un ordenador. Es casi lo último en tecnología. Un Pentium de última generación con 256 MB de memoria que va muy rápido. Nuestra empresa tiene ordenador para rato. Claro que de esto ya hace seis años y desde entonces no hemos tocado el ordenador, más allá de las actualizaciones del sistema. La gestión del ciclo de vida del hardware en la empresa implica algo más que decidir que se compra y cuando se sustituye.

Porque el hardware que era bueno hace seis años ya se ha quedado obsoleto, eso lo sabemos todos. Pero lo que debemos saber es cuándo ese hardware debe potenciarse para que sirva a nuestra empresa unos cuantos años más. Ampliar la memoria en el momento justo, cuando estos componentes han bajado significativamente su precio es fundamental.

Comprar hoy una memoria de 512 MB DDR nos saldrá más caro que comprar 2 GB de DDR II o III. Pero es que esta ampliación será necesaria puesto que en el tiempo en que hemos adquirido el equipo se han añadido un par de Service Pack al sistema que hacen que su consumo de recursos aumente. Necesitamos ampliar la memoria para que el equipo recupere la frescura.

Pero lo cierto es que queda poco más de un par de años para finalizar el soporte de Windows XP y muchas empresas no se plantean realizar alguna inversión y prefieren quedarse como están. ¿Qué hacemos en ese caso? Lo mejor es tratar de invertir lo menos posible, y ajustar el consumo de los equipos.

Eliminar todas las aplicaciones que no sean imprescindibles. Buscar antivirus que tengan el mínimo consumo de recursos para los equipos, olvidarnos de la multitarea en los equipos. Abrimos sólo una aplicación. Optimizar al máximo el sistema operativo, aunque tengamos para ello que instalarlo desde cero.

La otra opción es invertir, renovar equipos o actualizarlos y aprovechar los componentes para hacer la regla del dos por uno, utilizando los componentes del equipo viejo sustituido para mejorar otro de similares características. De esta manera invierto en un equipo y potencio dos. Lo mismo podríamos decir si tenemos puestos que no utilizamos.

En definitiva no podremos hacer milagros. Si no invertimos un mínimo no podremos mejorar demasiado el rendimiento de los equipos. Otra cuestión será si amortizaremos esa inversión con la mejora de productividad que ganamos al hacer los equipos informáticos más ágiles. En este caso ya hablamos de un ahorro en lugar de una inversión.

En Tecnología Pyme | Sustituir equipos informáticos, saber cuándo ha llegado el momento Imagen | jm3

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