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Invertimos en recursos pensando en el presente en lugar de en futuro

Invertimos en recursos pensando en el presente en lugar de en futuro
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Cuando el otro día hablaba de que las empresas tendrían que decidir entre Windows 8 y Windows 7 una vez que dicho sistema aparezca en el mercado el año que viene uno de los factores que consideraba a favor de Windows 8 era su soporte táctil. Uno de los lectores, Jaime M. consideraba que este factor sería irrelevante en un 98% de las empresas. No le falta razón a día de hoy, pero me hace plantearme si invertimos en recursos pensando en el presente en lugar de en futuro.

Recuerdo haber comenzado a trabajar en empresas, que iniciaban un nuevo proyecto. Esto significaba equipos nuevos. Unos flamantes Pentium con 256 MB de RAM y Windows XP profesional. Aquellos equipos ya estaban cortos de recursos en el momento de su adquisición. Funcionaban de forma correcta, tirando a mal. Tardaban en abrir documentos, en su rapidez y todo lo que tenía que ver con un buen rendimiento.

La solución que se tomó fue cambiar el sistema operativo a Windows 2000 cuyos requisitos de consumo de recursos eran algo menores. El problema es que al cabo de un par de años trabajando los equipos, y tras ir añadiendo varios programas nuevos para el desarrollo del trabajo diario los equipos necesitaban urgentemente una ampliación de memoria.

El futuro ya está aquí


No se trata de pensar en el futuro a diez años, pero si tener un horizonte cercano a la hora de invertir en recursos. Dos tres años vista y levantar un poco más la cabeza para pensar cómo será nuestra empresa dentro de cinco años. A los que les parezca que será más o menos igual, que piensen un poco cómo era su empresa hace cinco años, qué recursos no estaban disponibles y cómo se ha mejorado o se piensa mejorar la forma de trabajar.

El futuro ya está aquí

Digo esto porque pienso que las empresas que compran licencias por volumen de Microsoft deben tener esta perspectiva en el futuro. Hoy en nuestra empresa el ordenador tradicional es el más común, pero cuando realizamos una inversión de este tipo quizás tengamos que pensar si lo serán dentro de cinco años y más aún dentro de diez.

Compramos un software y debemos pensar no sólo en el momento actual sino en su uso durante todo el ciclo de vida del mismo. Aparte del mayor aprovechamiento del tiempo de licenciamiento del producto, que lógicamente será mayor con un producto como Windows 8 más reciente en el mercado que con Windows 7 que ya hace unos años que lo disfrutamos.

Casi siempre es posible ampliar los equipos

En el caso del hardware suele ser más sencillo ampliar la capacidad de los equipos. En el caso del software también es posible realizar un Upgrade que nos permita subir de versión. En estos casos lo suelen ofrecer la mayoría de los sistemas operativos, así como los distintos programas que tenemos licenciados en la empresa. Será interesante siempre que nos lo permita nuestro hardware.

Porque este y no otro suele ser el límite. Seguro que muchas empresas no tendrían problema de migrar a Windows 7 si no tuvieran que renovar su hardware. El caso más común han sido las empresas con equipos con Windows Vista que han realizado una ampliación para montar Windows 7 en estos equipos que ya tenían un hardware que lo hacía posible.

¿Os imagináis vuestra empresa dentro de ocho años? Imaginad si se consigue sustituir el ordenador de sobremesa por una tableta táctil, que en entorno de oficina trabaja conectado a un dock que lo haga más cómodo, pero que nos facilita las opciones de movilidad que requiere nuestra empresa o también posibilidades de teletrabajo. Sería una buena manera de incentivar a los trabajadores de la empresa haciendo su trabajo más fácil y sobre todo más productivo en movilidad.

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Imagen | lufcwls y dboyfotopages

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