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Informático por el artículo treinta y tres

Informático por el artículo treinta y tres
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Muchas pequeñas empresas no disponen de servicio técnico propio. La mayoría de las pymes están en esta situación. De esta manera existe la figura del informático por el artículo treinta y tres o lo que es lo mismo, “Te encargas tú que parece que te enteras de que va esto de Internet”, tratando de que solucione los problemas más pequeños y evitar la llegada de los avisos al servicio técnico.

A la vez se trata de la persona que mantiene el contacto con este servicio técnico a la hora de dar los avisos de los problemas que han podido surgir y facilitar la información sobre el problema, de manera que ayuda a la resolución de la incidencia y ahorra tiempo a la empresa.

Esta persona dentro de nuestra organización puede llegar a ser muy útil, siempre que sepa mantenerse dentro de un límite. Porque en principio está contratado en la empresa para otras funciones. La parte técnica se suma en función de sus características, pero no es su parte fundamental del trabajo. En ocasiones, saber dónde está el límite de los conocimientos de este trabajador es fundamental.

Dónde está el límite de nuestra competencia

Porque tal vez para solucionar un problema pequeño, esta persona tiene que invertir más tiempo para completar su formación, documentarse, etc. y por lo tanto la resolución del problema nos sale más costoso que si hubiésemos llamado al servicio técnico. La parte positiva es que hacemos una inversión de futuro con este trabajador, de manera que la próxima vez que surja un problema semejante lo tendremos resulto de forma rápida y fácil.

Panel control

La parte negativa es que si este trabajador no sigue en nuestra organización o tenemos mucho trabajo, o dependiendo de su categoría profesional y sueldo, puede salirnos económicamente muy cara la hora de servicio técnico. Lo cierto es que toda empresa necesita un figura de estas características, pero dar con la adecuada no es tan sencillo.

En muchos casos se crea una dependencia tecnológica de esta persona que suele ser culpa de dos factores:

  • Por un lado no se documenta ningún procedimiento ya sea porque no se pide por parte de la empresa ni se realiza de manera proactiva por el trabajador. De manera que si un día esta persona acepta una oferta de trabajo de otra empresa, nadie sabe cómo se realizan las copias de seguridad, por ejemplo.
  • Se utiliza como mecanismo de defensa por parte del trabajador para que la empresa lo considere imprescindible, y no se dan las transferencias de conocimientos hacia otros miembros de la empresa o servicios externos. Esta cuestión no es exclusiva del ámbito informático, sino que depende del tipo de trabajador y la mentalidad con la que afronta su trabajo.

Dar con la persona adecuada puede ahorrar muchos dolores de cabeza a la empresa. Por el contrario, si elegimos más esta persona puede generar más problemas de los que resuelve en nuestra organización, aunque detectar esta situación no será siempre sencillo.

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Imagen | LaMenta3

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