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Aplicaciones personales y profesionales, juntas pero no revueltas

Aplicaciones personales y profesionales, juntas pero no revueltas
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Cuando tenemos un pequeño negocio o somos autónomos es normal que acabemos compartiendo el uso del ordenador tanto a nivel privado como profesional. Pero esto es peligroso, puesto que puede dar lugar a inconvenientes o situaciones incómodas. Por eso cuando hablamos de aplicaciones personales y profesionales, juntas pero no revueltas.

Sobre todo porque la mayoría de los usuarios utilizan accesos directos o se quedan en la barra de herramientas como aplicaciones más usadas, de manera que cuando vamos a realiza alguna presentación o trabajo a casa de algún cliente y estamos mostrando la pantalla podemos verlas. Y no tienen porqué mezclarse aplicaciones que podemos usar para nuestro ocio personal con nuestra vida profesional.

Porque además nos sería el primer caso de datos de clientes que aparecen compartidos en redes p2p, pero tampoco creo que sea importante saber que aplicaciones utilizo para escuchar música, realizar retoque fotográfico o descargar archivos o como disco duro virtual. Lo mismo podríamos decir de nuestro historial de navegación, por ejemplo.

Lo más sencillo es crear dos usuarios diferentes, uno para ámbito privado y otro para ámbito profesional. Si esto lo complementamos separando los datos en distintas particiones e instalando las aplicaciones sólo para el perfil correspondiente tendremos gran parte del problema solucionado.

Si queremos ir un paso más allá podemos crear una máquina virtual para separar completamente el ámbito personal y estar seguros que si tenemos algún problema de malware, virus, etc. no afectará a nuestra parte profesional. Este sería el caso recomendable de compartir ordenador como TPV para un pequeño negocio, pero que también utilizamos en el ámbito privado.

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