
Cuando vamos adquirir un producto físico, pero también cuando adquirimos aplicaciones, programas o demás para nuestro ordenador personal o para nuestro smartphone, móvil o gadget que se preste, tiene que ser atractivo a la vista, bonito y que nos atraiga, pero sobre todo tiene que ser útil y cómodo.
Un producto, el que sea para que triunfe en el mercado tiene que reunir muchos requisitos, pero básicamente tiene que cumplir dos: que sea útil para la función que pretende desempeñar y que esa utilidad este demandada por la sociedad, y que sea cómodo, cuanto más cómodo mejor. Por tanto, cuanto más fácil de usar, mejor, es decir, que sea útil y usable.

Sabido es que la historia la escriben los ganadores mientras que los perdedores pasan a un discreto segundo plano. Y para muestra un botón porque ¿a qué nunca has visto el “aparatejo” de la foto y te suena a película de Star Trek? Pues no, esta especie de moto eléctrica futurista fue lanzada en 1990 por Clive Sinclair, el del spectrum, y pasó sin pena ni gloria al estante de los fracasos. Lanzar un nuevo bien o servicio siempre es un riesgo y, personalmente en lo que se refiere al ejemplo de la moto-triciclo-loquesea, opino que es muy posible que el bueno de Sinclair se haya anticipado a su tiempo.