En muchas ocasiones querer no significa poder, y en este sentido, la naturaleza humana está formada por personas cuyas capacidades son limitadas. Metidos de lleno en un bucle donde la actividad resulta incesante, parece imposible encontrar tiempo para el descanso y la recuperación.
Los directivos trabajan más horas de las debidas, perjudicando así su capacidad para reaccionar ante determinados sucesos o imprevistos. El CEO de “The Energy Proyect”, Tony Schwarts, después de muchos años investigando el mundo del desarrollo creativo, llegó a la conclusión de que trabajar sin dejar tiempo para la recuperación ni la renovación de energía, reduce la productividad y la efectividad.






