
Renfe, dentro de sus políticas de optimización de tiempo, costes y recursos, aplica la “gestión Ikea” para confeccionar las facturas. Este “Hazlo tú mismo” y cumplimente usted los datos fiscales en el billete para que sea una factura, está muy bien, es muy bonito pero no tiene la validez legal para poder utilizar el billete de tren como una factura válida. En cualquier comprobación limitada de IVA o inspección, si cuelan, es por la mera labor de buena fe del funcionario de turno de la AEAT.
El reglamento de facturación en su artículo 6 delimita claramente que el obligado de cumplimentación de la factura es el emisor y no el receptor. No obstante, esta rigidez impositiva de emisión, es suavizada por la propia doctrina tributaria en los siguientes términos:
