¿El fin del teléfono como arma comercial?
Se me hace imposible imaginar nuestra sociedad sin el teléfono. El teléfono se ha convertido en una prolongación de nuestro cuerpo, y sin el, como si fuésemos cyborgs, nos sentimos extraños, incompletos. Bueno, salvo algunos que han conseguido escapar a esta infernal posesión. O mejor dicho, que creen haber escapado de la misma. Que recapitulen sobre cuantas veces han usado el teléfono en la última semana y quizás más de uno se lleve una sorpresa. ¿podemos prescindir de él?, ?qué nos aporta y cuál es su coste?
Otro tanto ocurre en el mundo de la empresa. El teléfono es usado para todo lo trascendente y lo intrascendente. Desde reuniones no presenciales hasta el mantenimiento de clientes, para todo. Pero, uno de los destinos fundamentales del teléfono sigue siendo el de la captación comercial, o la prospección comercial que dicen los más técnicos. Pero puede que tenga sus días contados.
