
Tras el cierre de operaciones ‘exprés’ y la subsiguiente solicitud del proceso concursal por parte de la aerolínea de bandera española Spanair, se ha agitado el mercado de la aviación civil española, un mercado acuciado por la crisis y que se mantenía a flote gracias al repunte que ha experimentado el turismo procedente del extranjero durante los dos últimos años.
De tal manera, que el pastel se repartirá entre un número menor de comensales, dándole pleno sentido a la frase de: ‘a río revuelto, ganancia de pescadores’. Agraciando como consecuencia a las tres aerolíneas con mayor presencia en los aeropuertos españoles: Iberia-British, Vueling y Ryanair, que ya están experimentando un incremento de sus ventas de billetes al calor del desastre de la compañía que no pudo reflotar el govern de Cataluña ni el capital árabe.

