
El análisis simplificado de los problemas nos lleva a extraer las características básicas de los mismos, arrastrándonos a la toma de decisiones deficientes. La raíz de este problema radica generalmente en el pensamiento conformista y en la aceptación de las soluciones más rápidas, sin estudiar posibles alternativas.
Igualmente, cuando la preparación técnica de un gestor le impide entender la complejidad de un asunto, tiende a reducir el problema hasta hacerlo “comprensible”, lo cual nos lleva a obviar gran parte del problema y de las soluciones. El comportamiento derivado de esto resulta racional, pero solo dentro de los parámetros ficticios de esa visión simple de la realidad.







