
Entornos informales, realidades informales. Negocios informales, tratos informales. Tantas y tantas cosas informales, pero existe una cosa que como mínimo dentro de la informalidad, no se debería perder: el respeto al empresario que nos paga el salario.
De acuerdo que hoy se trabaja más por proyectos, de acuerdo que vivimos en un entorno más colaborativo y menos estructurado, de acuerdo que no hace falta ver al empresario para el que se trabaje como al gurú ante el que hemos de arrodillarnos. Pero de eso a pensar que estamos de cervezas con él mientras estamos trabajando media un trecho.
