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		<title>Pymesyautonomos</title>
		<link>http://www.pymesyautonomos.com</link>
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			Weblog colectivo dedicado a la actualidad relacionada con
			los gadgets y los dispositivos y cacharros más novedosos.
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		<pubDate>Mon, 01 Dec 2008 17:29:01 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[No pienses más, piensa mejor]]></title>
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      <pubDate>Sun, 13 Apr 2008 03:58:09 +0000</pubDate>

      <author>Anxo Penalonga</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="productividad.jpg" id="image943" class="centro_sinmarco" src="http://img.pymesyautonomos.com/2008/04/productividad.jpg" />Autocontrol, flexibilidad, creatividad y el <em>&#8220;justo a tiempo&#8221;</em> son los cuatro pilares en torno a los cuales se organiza el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_producci%C3%B3n_Toyota">sistema Toyota</a>, un método de producción famoso por tener presente el respeto a la dimensión humana a la hora de lograr la reducción de costes junto con el control cuantitativo y de calidad. Sin menoscabo de los restantes, la <strong>creatividad</strong>, como herramienta de búsqueda de nuevas y mejores ideas, es <strong>fundamental para mejorar el rendimiento</strong> aunque muchas veces queda en segundo plano en nuestra lucha por incrementar la <strong>productividad</strong>. Y para muestra este delicioso relato de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bucay">Jorge Bucay</a>:</p>

	<p><em>&#8220;Había una vez un hachero que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; así que el hachero se decidió a hacer buen papel. El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona. </em></p>

	<p><!--more--></p>

	<p><em>El hombre entusiasmado salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles. Te felicito- dijo el capataz – sigue así. Animado por las palabras del capataz, el hachero se decidió a mejorar su propio desempeño al día siguiente; así que esa noche se acostó bien temprano. A la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque.</em></p>

	<p><em>A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles. Me debo haber cansado – pensó y decidió acostarse con la puesta del sol. Al amanecer, se levantó decidido a batir su propia marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco y el último día estuvo toda la tarde tratando de voltear su segundo árbol. Inquieto por el pensamiento del capataz, el hachero se acercó a contarle lo que le estaba pasando, y a jurarle y perjurarle que se esforzaría al límite de desfallecer. El capataz le preguntó:</em></p>

	<p><em>¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez?<br />
¿Afilar? No tuve tiempo de afilar, estuve muy ocupado cortando árboles.&#8221;</em></p>

	<p>Si te fijas, este relato cumple tres de las cuatro premisas citadas en el primer párrafo&#8230; <strong>Cuando una y otra vez te empeñes en aplicar un método que no acaba de funcionar</strong>, recuerda el cuento del hachero.</p>

	<p>Imagen | <a href="http://www.pymesyautonomos.com/www.elpais.com">elpais.com</a></p>      ]]></description>
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