Hablamos largo y tendido sobre montar empresas, negocios, actividades diversas para emprender… En todas estas conversaciones, dejamos siempre aparcado el propio impacto que puede suponer en nuestras relaciones sentimentales afrontar cualquier tipo de proyecto empresarial.
Cuando nos decidimos a lanzar cualquier proyecto, de más o menos envergadura o recurrimos al autoempleo, tenemos que tener en cuenta que nuestra vida entra en un descontrol continuo que no todo el mundo está dispuesto a aguantar. Y por todo el mundo me refiero a nuestra pareja, hijos y resto de familia.
