
Los campos estaban comenzando a secarse ante las altas temperaturas y la falta de lluvias, por lo que los agricultores empezaban a sentir preocupación. Se reunieron y discutieron sobre la presa que se ubicaba en la gran explanada de lo alto de la montaña, sobre la que se apoyaban los cultivos. Y es que, pese a no haber sido utilizada de forma abusiva, parecía no proveer el agua suficiente para mantener las cosechas.
Decidieron reunirse con sus gestores y subir para comprobar la cantidad de agua que poseía, por lo que eligieron a un representante que ascendería hasta ella. Cuando llegó observó algo desconcertante. La presa tenía muy poca agua, pero el otro lado de la montaña estaba completamente verde.




