
No hay peor imagen de nosotros mismos que podamos dar, que la imagen de personas que llegan tarde a los lugares. Y no nos engañemos con aquello de que llegar un poco tarde ya va bien pues “parece que estemos ocupados y tengamos responsabilidades”, pues si esto en algún contexto u ocasión puede ser cierto, como norma general no es así.
Y no es así, pues el llegar tarde desde siempre ha sido considerado como un síntoma de descortesía e incluso de mala educación, de muy mala educación incluso para algunas culturas, y si ello es obvio para el mundo personal, es casi vital para un profesional.

Hay muchos aspectos que los propios trabajadores pasan por alto en su trabajo. Factores como la puntualidad, la imagen que se transmite con la ropa o el look, o sucesos acaecidos en Caprabo y el Chiki – chiki hacen que pongamos el grito en el cielo, unos a favor y otros en contra.