
Manuel Bagues ha publicado recientemente en NeG un interesante artículo: ¿Deberían las empresas realizar “ensayos clínicos” antes de implantar nuevas prácticas empresariales? Después de leerlo me he sentido un tanto extraño, pues lo cierto es que los ensayos clínicos empresariales que comenta no me son desconocidos. Es más, la prueba piloto suele ser práctica obligada en el mundo de la empresa, especialmente en el de la grande, pero también muy frecuente en la pyme (con las lógicas limitaciones por tamaño y recursos). ¿Hablamos de lo mismo? Quizás si, quizás no
Manuel se refiere al uso de evaluaciones experimentales aleatorizadas, experimentar con grupos configurados al azar los resultados que implican cambios en determinadas variables. El ensayo clínico, tal y como títula el post es un buen ejemplo. En el mundo de la empresa, y dejando como grupo de control al resto de la organización, se busca ver las implicaciones de la adopción de determinadas medidas.

Sabido es que la historia la escriben los ganadores mientras que los perdedores pasan a un discreto segundo plano. Y para muestra un botón porque ¿a qué nunca has visto el “aparatejo” de la foto y te suena a película de Star Trek? Pues no, esta especie de moto eléctrica futurista fue lanzada en 1990 por Clive Sinclair, el del spectrum, y pasó sin pena ni gloria al estante de los fracasos. Lanzar un nuevo bien o servicio siempre es un riesgo y, personalmente en lo que se refiere al ejemplo de la moto-triciclo-loquesea, opino que es muy posible que el bueno de Sinclair se haya anticipado a su tiempo.