
Más vale una imagen que mil palabras, o también, un gráfico que mil tablas. Si tenemos que presentar resultados o analizando datos de un proceso, elegir un buen sistema de representación de los datos para poder transformarlos en información es vital. Ya sabemos que no nos sobra el tiempo, menos como para pararnos a probar si este o aquel gráfico es el más adecuado, tampoco a la audiencia que va a ver esa información, así que el tema cobra aún mayor importancia.
Cuento esto a propósito de lo que cuenta Kiko Llaneras en una entrada (lectura recomendada) titulada Alternativas a un (mal) gráfico de tartas. Muy interesante la reflexión que hace y las distintas soluciones que propone (buen debate también en los comentarios), a los clásicos gráficos de tarta que tan poca información aportan tantas veces. Como podemos comprobar con sus propuestas, no es tan difícil mejorarlos.

