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Es increíble cómo en época de elecciones surgen promesas por doquier y se utiliza a pymes y autónomos como moneda política. “Fulanito promete…”, “Menganito defiende…”, “Pepito se compromete a…”. Las empresas necesitan más que palabras vacías y ahí está el problema, que los políticos se pierden en el discurso y se olvidan del fondo de los problemas.
¿Qué pasaría si nosotros hiciéramos lo mismo? Vamos a ver una pequeña historia en tono humorístico sobre la visita de un político a una pastelería donde pretende llevarse un pastel pero se encuentra con un empresario algo quemado y con muchas elecciones a sus espaldas.
Pastelería Don Arturo
La tienda estaba vacía y su anciano dueño descansaba en una silla próxima a la caja leyendo un periódico. Mientras lo hacía escuchaba a sus hijos trabajando en la cocina para tener preparados los pocos pedidos que habían recibido. Esto chocaba con las fotografías del diario en el que los políticos sonreían levantando las manos entre banderas multicolores.
El candidato que aparecía en portada estaba eufórico entre las masas (posiblemente un teatro) y cuando el pastelero iba a soltar un improperio pudo verle allí, de pie en su tienda, en cuanto bajó las hojas grandes y grises del ahora arrugado periódico. Ambos quedaron perplejos como si hubiesen visto a un fantasma. “¿Los políticos compran en sitios como este?” pensó el empresario para sus adentros.
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