
Ayer conocimos la noticia de que Kodak ha solicitado a las autoridades americanas la quiebra voluntaria, similar a lo que aquí es un concurso de acreedores. El gigante de la fotografía ha visto como su negocio se ha ido agotanto y los avances tecnológicos han supuesto la muerte de su modelo tradicional.
Eso es algo imparable y, en mayor o menor medida, afecta a todos los sectores. Cambia la tecnología, los hábitos de los compradores, la globalización supone en muchos casos la deslocalización, ... Estos factores y otros muchos obligan a las empresas a adaptarse y renovar constantemente su concepción del negocio, a reinventarse para no quedarse en el camino y todo ello cada vez a una mayor velocidad.




