¿Recordáis hace años como la Iglesia sacaba en procesión santos y Vírgenes para implorar el fin de la sequía? Pues me extraña que, con la que esta cayendo, o mejor dicho, con lo que no cae (dinero), no se vuelva a recurrir a la imaginería religiosa para acabar con la pertinaz sequía financiera. ¿Tendrán hilo directo los agricultores con la Santa Sede?
El caso es que la ausencia de ese liquido elemento que lubrica las relaciones, y me refiero al crédito financiero, esa agarrotando a las pymes. Ciertamente afecta a todo el mundo, pero las pymes lo están sufriendo con especial virulencia. La ola que se retira se está llevando todos los recursos de los que creían disponer. Pero la cosa aún puede ponerse peor, ya que el Banco de España previene a las pymes frente a los intentos de fraude en materia de financiación.

