Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Allá por julio dedicaba una entrada en el post a cuestionarme sobre la conveniencia o no de hacer públicos nuestros datos de facturación, especialmente si lo hacemos más allá de nuestras obligaciones formales (publicidad en el Registro Mercantil a quien le competa). La conclusión a la que llegaba es que había que ser consciente de los riesgos que se asumían, y que lo del 2.0 está muy bien, pero a veces conviene estar callandito. Claro que, en ocasiones hay quien no nos permite estar callado. Me refiero a aquellos clientes que se dedican a leer tu información financiera. ¿No los conocéis? Yo si.
Uno ha asistido a reuniones en las que la empresa clienta, de la cual depende la pyme en un 80% o más, exige como parte de la negociación de precios una serie de documentación contable. Obviamente, ya disponen de la que les facilita el Registro Mercantil, pero se interesan especialmente también por soportes de contabilidad analítica. El propósito está claro: según ellos, ayudarte a ser más competitivo, al estilo Arriortua. En la práctica se trata, ni más ni menos, que de comprobar si ganas demasiado con ellos y forzarte a bajar los precios, a reducir tus márgenes para incrementar los suyos, a no permitir que acumulas excesivas ganancias para evitar que te crezca el músculo financiero y te plantees un futuro alejado del suyo. En definitiva, buscan mantener a la pyme proveedora viva pero permanentemente en sus manos. Un ejemplo lo encontré en este hilo de burbuja.info:
Leer más