Llevamos unos días escuchando noticias acerca de las negociaciones sobre los servicios mínimos que se están llevando a cabo en estos días con motivo de la convocatoria de huelga general. Siendo como es el derecho a la huelga un derecho fundamental no es lógico que se manipule un servicio estratégico, como el transporte, para que condicione el resultado de la convocatoria, a favor de quienes la organizan.
Aunque no me cabe lugar a dudas que el poder de convocatoria de los sindicatos es nulo, las razones en las que basan estas movilizaciones socavan aún más la iniciativa y, por ende, su resultado. Creo que ningún trabajador puede apoyar una huelga general en oposición a una reforma laboral que es imperativa en España, pero siendo promovido por unas organizaciones tan lejanas a los intereses de los trabajadores es imposible secundarla. A pesar de todo, yo sí que haría huelga general, pero por otras razones.




