
He de reconocer que nunca he escuchado una conversación como la descrita por Remo en Ponme el café que más dinero te deje. Eso si, el hecho de que el empleado desconozca qué margen le deja un producto no me es ajeno. El que la empresa oculte a sus empleados, especialmente a los del Departamento Comercial, el margen de sus productos o de sus cuentas de clientes es algo habitual, sistemático, planificado, en todo tipo de firmas, grandes y pequeñas. En muchos casos cuentan con la colaboración de los empleados, que ni saben ni quieren saber.
Que quede claro que hablamos de ocultamiento voluntario, no de mera incapacidad. Y es que, aunque suene fuerte, buena parte de las pymes desconocen como calcular los costes, y por tanto como averiguar los margenes correspondientes (reconociendo lo complejo del tema). En consecuencia, su política de precios es errática: comprador, competencia, bagaje histórico, son los factores a tener en cuenta a la hora de fijar sus tarifas. Y aún así se sorprenden cuando la cuenta de resultados arroja números rojos. Pero no estamos hablando de ellos.

