Con el desarrollo del comercio internacional y la globalización económica, han sido muchas las multinacionales que han decidido trasladar sus centros de producción por una razón de costes, entendidos en sentido amplio, y entre los que se incluyen los inherentes ala mano de obra, el tratamiento fiscal de sus beneficios, la disponibilidad de materias primas o los costes de intermediación.
A medida que los países industrializados han ido experimentando un deterioro de su crecimiento económico y los países emergentes, en especial el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han ido consolidando altas tasas de crecimiento y de renta, el poder de compra está basculando desde Europa y Estados Unidos hacia estos países, cuestión que está modificando las razones por las que las empresas deciden una deslocalización empresarial, siendo los mercados y no tanto los costes.




Trece ayuntamientos portugueses fronterizos con Galicia proyectan 11 millones de metros de suelo industrial para captar el asentamiento de empresas gallegas. Entre el 2008 y el 2011 habrá operativas cuatro plataformas logísticas y seis parques más en solo un radio de solo cien kilómetros. El éxito de ocupación logrado en los polígonos fronterizos de Vilanova de Cerveira, Valença (donde la mitad de las empresas instaladas son gallegas) o Viana do Castelo es, para los promotores lusos, una garantía que avala las inversiones en los nuevos proyectos que, por otra parte han sido cuidadosamente planificados. Comunicaciones e incentivos no faltan: