
Cuando se quiere justificar una ley, se recurren a todas las cifras posibles, a las estadísticas más inverosímiles y a todos los estudios que refuercen la tesis de que el ciudadano es tonto, lerdo, inepto y necesita la protección del estado como órgano rector de su vida. Pienso en el tabaco, la ley antitabaco y el último dossier publicado por El Mundo.
El periódico se destapa con un titular pomposo donde los haya en los que evalua el coste neto para las arcas públicas con origen en el tabaco en unos 5.444 millones de euros. Este estudio realiza la suma de los ingresos que se obtienen por los impuestos del tabaco y se le restan los costes sanitarios en los que se incurren en el tratamiento de las enfermedades con origen en el tabaco. Curioso, no supone las pensiones que se dejan de pagar por los miles de fallecidos con el tabaco.



