En su día dedicamos una serie de posts a una de las figuras clásicas de la financiación empresarial, y más concretamente de la financiación del circulante: el descuento comercial. Es difícil entender la historia financiera de las empresas en este país sin hacer referencia a conceptos como la letra de cambio, el pagaré, las lineas de descuento, la Norma 58 o Anticipo de crédito en Soporte Magnético, etc…
Pues bien, entre los muchos conceptos, técnicas, y figuras que se asocian al descuento de efectos comerciales, hay uno que no habíamos tocado, o al menos no le habíamos dedicado un espacio propio: la recuperación de efectos comerciales. En definitiva, en qué consiste recuperar una letra, un recibo, por qué lo hacemos, cuales son sus costes y que debemos tener en consideración.


Dentro de las ventajas que hemos citado de la Letra de Cambio, tenemos la de su carácter de título ejecutivo, asi como la posibilidad de ir contra todos los firmantes de la cadena de endosos. Y hemos mencionado como, para evitar que pierda su caracter ejecutivo o para impedir que se perjudique, hay que ser puntilloso. De hecho, el hablar de la Letra es hablar de cuidar mucho las formas. Y gracias a ello lograremos que las excepciones que pueda oponer el deudor sean mínimos.
La Letra de Cambio ha sido durante años el principal instrumento financiero entre empresarios. Y, como suelen decir algunos sociólogos, sólo las instituciones que son funcionales perviven en el tiempo. Por tanto, debe tener alguna ventaja sobre otras modalidades para explicar su éxito. Debemos conocerlas, y aprovecharnos de ellas.